Monjes ortodoxos pelean en lugar sagrado de Jerusalén

Sacerdotes ortodoxos griegos y armenios se trenzaron a golpes después que los primeros detuvieran una procesión religiosa. AP

La policía de Israel detuvo a dos religiosos cristianos luego de que una discusión entre monjes de vertientes diferentes de la fe ortodoxa se desató en una pelea cerca del sitio considerado como la tumba de Jesús.

El enfrentamiento entre monjes ortodoxos armenios y griegos ocurrió en la Iglesia del Santo Sepulcro, considerada con el lugar donde fue crucificado y sepultado Jesús, antes de resucitar según la tradición cristiana.

Todo se inició durante una procesión de religiosos armenios en conmemoración del descubrimiento en el siglo IV de la cruz en la que murió Jesús.

Los griegos se molestaron por el desarrollo de la marcha sin uno de sus miembros presente, temiendo que el acto le restara méritos a su reclamo sobre el Edículo, la estructura antigua alzada en la que sería la tumba de Jesús, permitiéndole en cambio a los armenios el clamar derechos sobre ella.

Los armenios se negaron a admitir a un religioso griego y cuando trataron de realizar la marcha los griegos se interpusieron en su camino, iniciándose la pelea.

El vocero policial Micky Rosenfeld dijo que la policía tuvo que intervenir cuando se informó de un enfrentamiento. Dos monjes, uno de cada bando, fueron detenidos.

Un religioso armenio, con túnica roja y rosada, y un monje griego ortodoxo, vestido de negro y con una herida sangrante en la frente, fueron esposados luego de resistirse a decenas de policías antimotines, indicó.

Seis sectas cristianas se reparten el control de la antigua iglesia. Suelen luchar por territorios e influencia con cierta regularidad, lo cual de vez en cuando termina con la intervención de la policía.

"Estábamos manteniendo la resistencia para que no pasara la procesión... y establecieran un derecho que no tienen", dijo un joven monje griego, con una lesión cerca del ojo izquierdo.

El monje, quien se identificó como Serafim, dijo haber recibido la lesión cuando un armenio le pegó por la espalda y le rompió los anteojos.

La basílica más sagrada de la cristiandad se convirtió ayer en el escenario de una pelea más propia de una taberna inmunda. Docenas de monjes armenios y griegos se fajaron a puñetazos y patadas frente al mausoleo de la tumba de Jesús, después de enfrascarse en una discusión sobre derechos de cada una de sus comunidades. La trifulca adquirió tales dimensiones que tuvo que intervenir la policía israelí antidisturbios. Dos de los monjes salieron esposados del Santo Sepulcro ante el estupor de los peregrinos.

Por extraño que pueda parecer, las refriegas no son del todo inhabituales. Las seis confesiones cristianas --católicos, greco-ortodoxos, armenios, coptos, etíopes y siriomalequitas--que comparten el custodio de la basílica pugnan desde hace siglos por el control de cada centímetro de la iglesia.

EL STATU QUO La rivalidad es tan enconada que los turcos otomanos tuvieron que delimitar a mediados del siglo XIX los derechos de cada una de las comunidades. Todo está reglado en el llamado statu quo: desde el uso de las capillas, a los horarios de las misas o los derechos sobre los cuadros y los candelabros.

La disputa de ayer se originó en torno a los derechos sobre el Edículo, la estructura que protege la tumba de Jesús. Los griegos se empeñaron en apostar a uno de sus monjes dentro del mausoleo durante la celebración de una procesión armenia que conmemora el hallazgo, en el siglo IV, de la cruz de Jesús. Los armenios protestaron, pero sus rivales se opusieron a dejarles pasar hasta que aceptaran sus demandas. Entonces comenzaron puñetazos y patadas.

Ambas confesiones ya habían acabado a tortas durante el último Domingo de Ramos y la pasada Navidad. Pero no son las únicas malavenidas. Durante el caluroso verano del año 2002, a un monje copto se le ocurrió mover su silla unos metros para ponerse a la sombra en la azotea del monasterio de Deir el Sultan, situado en la parte superior del Sepulcro. Acto seguido, un grupo de monjes etíopes se abalanzó violentamente encima suyo.

Los recelos sobre la modificación del estatus quo han impedido que pueda construirse una salida de emergencia en el Sepulcro o se reforme el vetusto monasterio de Deir el Sultán. En juego está la vida de los peregrinos, pero los monjes no se ponen de acuerdo.

 

 

 

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