La Columna de Opinión *

Por Padre Francisco Salvador

Artículos Anteriores

   

 

Tsunami

Queridos hermanos y amigos, difícilmente olvidaremos en nuestras vidas la amarga experiencia de ver desde lejos un hecho tan devastador y terrible como el acaecido en el sur de Asia, en donde en pocas horas cientos de miles sufrieron la mas profunda devastación de todo cuanto tenían, parejas en su "Luna de Miel" separadas para siempre, padres buscando desesperadamente a sus hijos, cientos de huérfanos, y ahora la segunda catástrofe humanitaria, seres que lo han perdido todo, absolutamente todo, es entonces en estos momentos donde uno se pregunta, donde estaba Dios, hay entonces varias formas de ver esto:

La existencia del dolor probablemente ha provocado más dudas sobre la existencia de Dios que ninguna otra cosa. Los defensores de su existencia admiten que, con diferencia, éste es el principal escollo a la fe de ateos, escépticos y agnósticos, así como de muchos creyentes. El dilema parece hacerse mayor frente a la enseñanza cristiana de la existencia de un Dios bueno. Se le atribuye a Epicuro la tan repetida frase (usada por Hume):

"¿Está Dios deseoso de prevenir el mal, pero no puede? Entonces no es todopoderoso. ¿Es capaz pero no lo desea? Entonces es malévolo."

Veamos las cosas de otra forma, "Si Dios es omnipotente, ¿puede hacer una roca tan grande que Él no pueda levantar?". La trampa está servida. No hay salida posible, pues si Dios lograra hacer la hipotética roca, no sería omnipotente (porque no puede levantarla). Pero tampoco lo sería si no la logra crear (porque existe algo que no puede hacer). ¿Qué pasa aquí? La contestación es sencilla. El "dilema" no es tal, pues carece de solución ya que parte de una premisa incorrecta: que Dios puede hacer "cualquier cosa". El error consiste en una equivocada interpretación del atributo divino de la "omnipotencia" (que Dios es todopoderoso). Lo que falta es la aclaración de que Dios puede hacer cualquier cosa que sea posible hacer dentro de los parámetros de la realidad.

El orden del mundo creado ha sido trastocado por el pecado de la humanidad. La desobediencia a las leyes de Dios conlleva intrínsecamente consecuencias dolorosas. Cosas como las enfermedades, la muerte y aún los desastres naturales, son el resultado de una humanidad rebelde, en otras palabras Dios no ha creado el mal, este es la expresión de nuestra rebelión y alejamiento de él y su realidad vivificadora.

Entonces que debemos hacer, más oración, más ayuno, más entrega, y sobretodo más amor.

Espero que lo anterior sirva para que mejores tu vida, y seas más feliz junto a los tuyos.

*Aclaración: La Iglesia desde sus primeros tiempos ha tenido una opinión sobre lo que ocurre en su entorno, no siendo contraria al mundo ni negándolo sino tratando de cristianizarlo, no por la fuerza, mas por el amor.  La voz oficial es expresada a través de los concilios, y santos sínodos.  Pero muchas veces hay también opiniones de sacerdotes o laicos que ayudan o dan una orientación sobre ciertos temas, por ello la intención de esta columna de opinión no es ser "LA OPINIÓN OFICIAL" de la Iglesia sino que mis artículos mensuales puedan ayudar a debatir temáticas actuales, compartir pensamientos, y crecer juntos en la Fe.