Columna de Opinión

Por la Gracia de Dios, les vuelvo a escribir después de algún tiempo, para invitarlos a creer y vivir en un nuevo mundo, y así como Cristóbal Colón, llegó a una nuevas tierras repletas de tesoros, maravillas y desafíos, nosotros también, hoy estamos invitados a llegar a esa nueva tierra prometida, el Reino Celestial.

Siguiendo la analogía, colón llevo a España los tesoros descubiertos para que todos vieran lo que había en ese lugar, de la misma forma los iconos, nos muestran lo que hay en el Reino de Dios, y nos conectan con él, nos transportan a la fuente de vida que es el amor, manifestado en las vidas de Jesús, su Santa Madre, y los santos, pintados en los iconos.

Son los iconos verdaderos testimonios del Cristo Viviente hoy, por eso ver un icono y venerarlo (besarlo o prosternarse frente a él) no es un acto ridículo, es un acto de amor y Fe, y curiosamente, son sus mismos críticos los que llevan una foto de su familia en la billetera y la besan o al hablar por teléfono y despedirse, besan el teléfono, no besan un aparato de telecomunicación, sino, lo que hay más allá, y que saben que existe, pues bien los cristianos ortodoxos, sabemos que Cristo existe, y que los santos existen, no digo existieron digo existen, ya que como dice el Evangelio según San Juan: " El que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida."

Quienes nos han precedido están más viso que nosotros y nuestro deber es seguirlos en su camino de salvación, por eso justamente pintamos iconos, para que su santidad nos ilumine y guíe a nuestro encuentro con el Dios viviente, en Jesús nuestro Señor, por el Espíritu Santo, amén.

Por último los invito en la alegría del Cristo resucitado a ver la Imagen del Dios Vivo, el Icono del Señor en nuestro prójimo, y entregarle todo nuestro ser para decir junto a San Pablo: "Ya no vivo yo sino Cristo vive en Mi"

R.P. Francisco Salvador

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