
Profeta Nahum
1
de Diciembre
Al profeta Nahum lo llamaban
Elcosiano (en hebreo "elgoshi") lo que probablemente
indica el nombre de su padre. La familia de Nahum era
originaria de una aldea, que más tarde fue nominada en
su honor. En el Evangelio se la menciona como Capernaum
(aldea de Nahum) y se encontraba en la orilla norte del
lago de Galilea. Después de la destrucción del reino
israelita por asirios (722 a.C.) los ancestros de Nahum
se mudaron a Judá. Allí Nahum realizó su servicio
profético al comienzo del siglo VII a.C.
En el tercer capítulo de su libro, Nahum habla
principalmente del castigo de Nínive, la capital de
Asiria. En el pasado Nínive sirvió en las manos de Dios
como medio de castigo y para hacer entrar en razón al
pueblo hebreo. Por eso Isaías llamaba a Asiria "Oh
Asiria, vara y báculo de mi furor, en su mano ha puesto
mi ira" (Is. 10:5-15). Nahum describe en imágenes muy
reales el castigo de hebreos por los asirios: "El Señor
es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por
inocente al culpable. El Señor marcha entre la tempestad
y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies.
Él amenaza al mar, y lo hace secar, y agosta todos los
ríos; Basán fue destruido, y el Carmelo, y la flor del
Líbano fue destruida. Los montes tiemblan delante de él,
y los collados se derriten; la tierra se conmueve a su
presencia, y el mundo, y todos los que en él habitan.
¿Quién permanecerá delante de su ira? ¿Y quién quedará
en pié en el ardor de su enojo? Su ira se derrama como
fuego, y por él se hienden las peñas. Jehová es bueno,
fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que
en él confían" (Nah. 1:3-7).
Unos doscientos años antes, en tiempos del profeta
Jonás, Nínive -la capital de Asiria, fue perdonada por
Dios por la penitencia de sus habitantes. Después de
esto, Asiria empezó a crecer y a potenciarse
rápidamente. Embriagados por sus victorias, los asirios
se tornaron muy arrogantes y crueles con los pueblos
vecinos. En su libro, Nahum describe muy exactamente la
situación moral de la Nínive contemporánea a él, como
una ciudad de sangre y traición. En el futuro castigo,
el profeta ve una justa retribución a esta ciudad por
toda la inocente sangre derramada. Efectivamente, la
hasta entonces invencible Nínive fue pronto sometida por
Nabopolasar de Babilonia en el 612 a.C. Su destrucción y
siguiente aniquilamiento están bien descriptos por
Heródoto, Dióscoro de Sicilia, Xenofonto y otros
escritores griegos.
Además, como lo predijo Nahum, Nínive después de su
destrucción desapareció totalmente de la faz de la
tierra. El profeta sorprendido pregunta: "¿Qué es de la
guarida de los leones, y de la majada de los cachorros
de los leones, donde se recogía el león y la leona, y
los cachorros del león, y no había quien los espantase?
El león arrebataba en abundancia para sus cachorros, y
ahogaba para sus leonas, y llenaba de presa sus
cavernas, y de robo sus guaridas" (Nah. 2:11-12).
Efectivamente, durante dos mil años se olvidó hasta del
lugar donde estuvo Nínive y recién en el siglo XIX se
encontró dicho sitio gracias a las excavaciones de
Rawlinson y otros. Estos descubrimientos arqueológicos
subrayan la verdad y la sorprendente exactitud de las
profecías de Nahum.