
Santo Profeta Habakuk
2
de Diciembre
Habakuk era levita (los
descendientes de Leví eran sacerdotes y servidores del
Templo en Jerusalén). Vivió poco antes de la destrucción
de Jerusalén y era contemporáneo del profeta Jeremías.
Su libro se destaca por un lenguaje puro, elevado y
poético. Los conocedores de las Sagradas Escrituras
alaban su libro por la sencillez, brevedad y por la
profundidad de las imágenes.
El profeta Abacum enseñaba que el impío e injusto irá a
la perdición, mientras que el piadoso será salvado por
su fe. Este pensamiento se vislumbra al comienzo en
forma de conversación ente Dios y el profeta sobre la
perdición de los impíos y luego sigue como un himno -
cántico que describe el juicio Divino, cuyo resultado
será la perdición de los impíos y la salvación de los
justos. "Aunque la higuera no florezca, ni en las vides
haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los
labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean
quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales;
Con todo, yo me alegraré en él Señor, y me gozaré en el
Dios de mi salvación. Él Señor es mi fortaleza, El cual
hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace
andar" (Hab. 3:17-19).
Abacum predijo sobre la salvación por la fe en el Reino
del Mesías: "He aquí que aquel cuya alma no es recta, se
enorgullece; mas el justo por su fe vivirá" (Hab. 2:4;
ver: Gal. 3:11 y Heb. 10:38).
Los capítulo 2 y 3 sirven de modelo para los irmos del
cuarto cántico de los cánones del servicio matutino. En
algunos irmos se repiten textualmente expresiones de
estos capítulos, como p. Ej. : "Estaré en mi guardia..."
(canon Pascual); o "Señor, escuché la noticia sobre Ti,
y me asusté... Su grandeza cubrió el cielo..." y otros.
Estas frases los santos Padres la relacionan con el
Mesías.
El profeta Abacum veía aquel lejano futuro cuando:
"Porque la tierra será llena del conocimiento de la
gloria del Señor, como las aguas cubren el mar" (Hab.
2:14). El contenido de su libro es el siguiente: el
profeta se sorprende como prosperan los injustos
(1:1-4), respuesta del Señor (1:5-11), otra vez sorpresa
del profeta (1:12-17) y contestación del Señor (2:1-5),
la predicción de las penurias de los caldeos por su
rapiñas (2:6-20) e himno a Dios (cap. 3).