
San Esteban
Protomártir y Archidiácono.
27 de Diciembre
Presentación en PowerPoint
San Esteban pertenecía a una
familia judía, que vivía en el exterior — quiere decir
fuera de la Tierra Santa. Estos judíos se llamaban
helenistas porque cultivaban la cultura griega, que
dominaba en el imperio romano. Después que el Espíritu
Santo descendió sobre los apóstoles, la iglesia empezó a
crecer rápidamente y se presentó la necesidad de
preocuparse por los huérfanos, viudas y pobres en
general, quienes fueron bautizados. Los apóstoles
ofrecieron a los cristianos de elegir entre ellos a
siete hombres calificados para preocuparse por los
necesitados. Después de consagrar a estos siete hombres
como diáconos (es decir ayudantes, colaboradores) los
apóstoles los nombraron como sus ayudantes más cercanos.
Entre ellos se destacaba, por su inquebrantable fe y
facilidad de palabra, el joven Esteban llamado
archidiácono que quiere decir, el primer diácono. Muy
pronto los diáconos, además de la ayuda a los pobres
empezaron a participar en las oraciones y en las
ceremonias religiosas.
Esteban predicaba la palabra de Dios en Jerusalén.
Fundamentaba la verdad de sus palabras con presagios y
milagros. Su éxito fue muy grande y esto provocó el odio
de los fariseos, rigurosos defensores de la ley de
Moisés. Ellos lo aprendieron y lo llevaron a Sanedrín,
supremo tribunal de los judíos. Ahí, los fariseos
presentaron a falsos testigos, quienes aseguraban que el
ofendía a Dios y al profeta Moisés en sus predicaciones.
Justificándose delante del Tribunal, san Esteban expuso
delante de Sanedrín la historia del pueblo judío y
demostró, citando los ejemplos, como los judíos siempre
se oponían a Dios y mataban a los profetas que Él
enviaba. Escuchándolo los miembros del Tribunal se
exasperaron más y se encolerizaron.
En este momento Esteban vio como se abría el Cielo sobre
él y exclamo: "Veo al Hijo del Hombre a la diestra de
Dios." (Hechos (7: 60) Los miembros de Sanedrín se
enojaron mucho cuando lo escucharon. Se tapaban los
oídos, se tiraron sobre Esteban y lo arrastraron fuera
de la ciudad. Ahí, de acuerdo a la ley, los falsos
testigos fueron los primeros en lapidarlo. Un joven
llamado Saulo asistía custodiando los mantos de los
lapidadores. El estaba de acuerdo con el asesinato de
Esteban. Cayendo bajo la lluvia de las piedras, Esteban
exclamó: " Señor, no les imputes este pecado y reciba mi
alma." Todo lo acontecido y lo dicho por Esteban en
Sanedrín lo describió el evangelista Lucas en el libro
"Hechos de los apóstoles" — capitulo 6:8.
Así, el archidiácono Esteban fue el primer mártir por
Cristo en el año 34, después del nacimiento de Jesús
Cristo. Después empezó en Jerusalén la persecución de
los cristianos. Para salvarse, muchos tuvieron que irse
a diferentes partes de Tierra Santa y a los países
vecinos. Así, la fe cristiana empezó a divulgarse en
diferentes partes del imperio Romano. La sangre del
protomártir no fue derramada en vano. Muy pronto Saulo,
quien estaba de acuerdo con este asesinato, se hizo
cristiano y se convirtió en famoso Pablo — uno de los
más exitosos predicadores del Evangelio. Cuando, muchos
años después, Pablo visitaba Jerusalén y fue también
apresado por una enfurecida muchedumbre judía quienes
querían lapidarlo. Hablando con ellos el se acordó de la
muerte inocente de Esteban y de su participación en ella
(Hechos cap. 22).