El prolongado
reinado del impío rey Manasés (698-643 a.C.)
provocó que casi todos los profetas de Judá
fueran aniquilados o vivieran en la
clandestinidad. Es posible que Sofonías haya
sido el primer profeta que levantó su voz
después de medio siglo de silencio de los
enviados Divinos. Sofonías predicó durante
el reinado del piadoso Josías, rey de Judá
(640-609 a.C.), unos 20 años antes de la
destrucción de Jerusalén. Los antepasados de
Sofonías eran de noble origen. Se supone que
el rey comenzó su reforma religiosa inducido
por el profeta. Pero la reforma pudo hacer
poco pues era difícil reconstruir las bases
religiosas severamente dañadas por Manasés.
Sofonías, con dolor, observaba la creciente
pérdida de espiritualidad de la gente y su
adicción a las creencias paganas.
A pesar de esto, el profeta acusa
severamente a los dirigentes de la vida del
pueblo (príncipes, jueces y sacerdotes) de
no darle un buen ejemplo: "¡Ay de la ciudad
rebelde y contaminada y opresora! No escuchó
la voz, ni recibió la corrección; no confió
en el Señor, no se acercó a su Dios. Sus
príncipes en medio de ella son leones
rugientes; sus jueces, lobos nocturnos que
no dejan hueso para la mañana. Sus profetas
son livianos, hombres prevaricadores; sus
sacerdotes contaminaron el santuario,
falsearon la ley. El Señor en medio de ella
es justo, no hará iniquidad; de mañana
sacará a luz su juicio, nunca faltará; pero
el perverso no conoce vergüenza" (Sof.
3:1-5).
Sin duda, el fin de estas severas censuras
era el de prevenir los desastres que
amenazaban a los judíos. Predice Sofonías el
castigo de Dios a los pueblos vecinos: a los
moabitas y amonitas al este, asirios al
norte y a los etíopes al sur. El objetivo de
estos castigos no era destruir a estos
pueblos, sino hacerles entrar en razón y
llevarlos a la fe verdadera. Termina
Sofonías su libro con la descripción de los
tiempos del Mesías y la regeneración
espiritual del mundo: "En aquel tiempo
devolveré Yo a los pueblos pureza de labios,
para que todos invoquen el nombre del Señor,
para que le sirvan de común consentimiento"
(Sof. 3:9).
El contenido del libro de Sofonías es el
siguiente: Juicio Divino sobre Jerusalén
(1-2:3), Juicio sobre los pueblos vecinos
(2:4-15), otra vez sobre el juicio de
Jerusalén (3:1-8), el Mesías y la salvación
del mundo (3:9-20).