
San Juan Damasceno
4 diciembre
Powerpoint de su vida y obra
Fondo de Escritorio
F amoso
escritor y poeta eclesiástico San Juan Damasceno en su juventud
trabajaba en la corte del califa y era gobernante de la ciudad de
Damasco. Nació en Siria y vivía en la mitad del siglo VIII, cuando
en el imperio Bizantino dominaba la herejía iconoclasta. Los Iconos
se destruían y sus seguidores se perseguían severamente. Siendo un
hombre muy ilustrado y escritor talentoso, Juan Damasceno escribía
con mucha convicción defendiendo la veneración de los Iconos
ortodoxos.
El emperador griego León El Isáurico,
conocido iconoclasta se enojaba con Juan
por sus escritos. El ordenó a su escriba
estudiar la escritura de San Juan y
escribir una carta apócrifa, como si
fuera de San Juan, al emperador
Bizantino, León El Isáurico, en la cual
supuestamente le ofrecía sus servicios
para destituir al califa. Esta carta
falsificada fue enviada al califa por el
emperador León El Isáurico como prueba
de la amistad sobre la traición de Juan
Damasceno.
El déspota oriental, sin revisar bien y
sin escuchar las explicaciones de Juan
ordeno encarcelarlo y cortarle la mano
derecha, con la cual supuestamente
escribió la carta desleal. En la cárcel,
teniendo consigo el icono de la Madre de
Dios, San Juan puso delante del icono su
mano cortada y rezó largamente sobre su
desgracia. Durante un sueno, la Siempre
Virgen se presento al dolorido Juan y
mirándolo con benevolencia le dijo: "¡Tu
mano esta sana, no sufras mas!" Juan se
despertó y vio con alegría y gran
sorpresa que la mano cortada estaba
unida al cuerpo y quedó sana como fue
anteriormente. Solamente quedó una
cicatriz, casi invisible, que recordaba
el castigo. Lleno de alegría y de
agradecimiento hacia la benévola
Protectora, en el alma de Juan se
compuso el canto: "Benefactora, por Ti
se alegra todo el ser viviente." Hasta
el día de hoy se canta esta gloria en la
Iglesia.
El califa supo sobre el milagro y llamo
a Juan. Revisó pacientemente el caso y
se dio cuenta de la inocencia de Juan.
Considerándose culpable y para remediar
su injusticia, el califa ofreció una
gran recompensa y altos cargos. Pero
Juan, comprendió que poco valor tienen
los bienes y la gloria terrenal y se
negó a recibirlos. Para agradecer a la
Madre de Dios el encargó la replica de
la mano en plata y la adjuntó al icono
delante del cual se produjo el milagro.
Este icono se empezó a llamar de Tres
Manos.
Después de distribuir todos sus bienes y
vestido como un simple ciudadano, se
alejo a la comunidad de San Sabas en el
desierto de Judea, unos 25 kilómetros al
sur-oeste de Jerusalén. Como Juan fue
una persona muy conocida nadie de los
monjes de la comunidad de San Sabas
quería tomarlo como discípulo.
Finalmente un starez se animó de guiarlo
con la condición de que Juan, como parte
de la obediencia, no iba a escribir más.
Juan estaba de acuerdo y empezó a vivir
en la comunidad como un simple monje.
Unos años después, al monje que tenía
amistad con Juan le falleció el padre y
el pidió a Juan que escriba alguna
oración para el difunto. Inspirado, San
Juan escribió los himnos-oraciones, que
hasta el día de hoy se cantan en la
Iglesia durante las exequias. Uno de
estos cantos empieza con las palabras:
"Que dulzura de esta vida no tiene la
tristeza terrenal..." En arreglo del
poeta.
Alexis Tolstoy :
"¿Qué dulzura
en esta vida no tiene la
tristeza terrenal?
Que la espera
no es inútil.
¿Y donde está
el feliz entre la gente?
Todo lo que
hemos conseguido con el
esfuerzo.
Es
contradictorio e insignificante.
¿Qué gloria
esta segura y absoluta sobre la
tierra?
Todo son
cenizas, fantasma, sombra y
humo.
Todo
desaparecerá como el polvo.
Y nos
encontraremos de la muerte,
Desarmados
delante y sin fuerzas.
La mano del
poderoso es débil,
No significan
nada los mandatos imperiales,
¡Señor,
recibe al difunto esclavo en Tus
Moradas Celestiales!"
Cuando starez supo que Juan desobedeció
la obediencia y escribió una oración, se
enojó y quiso echarlo de la comunidad.
Entonces todos los monjes pidieron que
Juan se quede. Starez lo dejó quedarse
con la condición de que Juan limpie con
sus manos todos los lugares sucios de la
comunidad. San Juan humildemente cumplió
esta dura penitencia impuesta por su
starez. Después de este hecho, la Madre
de Dios se presentó a starez en un sueño
y dijo: "No pares Mi Manantial. Deja que
fluya por la Gloria de Dios." Al
despertarse, starez comprendió que Dios
quería que Juan Damasceno se consagre a
escribir.
A partir de este momento nadie le
impedía a Juan escribir obras teológicas
y componer oraciones para las ceremonias
religiosas. Durante varios años de
continuo trabajo el escribió muchas
composiciones, oraciones y cánones para
las ceremonias religiosas, los que hasta
el día de hoy hermosean las ceremonias
religiosas ortodoxas. Muchos cantos para
Pascuas, Navidad y otras ceremonias
religiosas fueron escritos por él.
También compuso el octeto que se canta
durante las Misas dominicales. Siendo un
profundo teólogo, San Juan Damasceno
escribió el famoso libro: "Exposición
exacta de la fe ortodoxa," donde da Suma
Teológica sobre las bases del
cristianismo.
SAN
JUAN DAMASCENO
Otra
Biografía
Después de que la gran
ciudad de Damasco, metrópoli
de Siria, cayó ante los
musulmanes en el año 635,
los cristianos fueron
sometidos a muchas
desventajas y a pagar
tributos a sus dominadores
árabes. En el tiempo del
Califa Abedul – Malek
(685–705), todo lo que
tuviera que ver con la
población cristiana, era
responsabilidad de Sergio
Mansur, quién gozaba de la
confianza del Califa y venía
de una de las familias
dominantes cristianas de la
ciudad. Alrededor del año
675 nació un hombre sincero
y temeroso de Dios, nuestro
Santo Padre Juan, “el Arpa
del Espíritu Santo”. Desde
su infancia fue educado para
entender lo grandioso de las
virtudes de la limosna y
para hacer actos de amor y
caridad, debido a que su
padre dedicó su riqueza para
rescatar y liberar a los
prisioneros cristianos. Juan
creció e incrementó su
sabiduría junto con su
hermano Cosme (c.f. 14 oct.)
quien habiendo perdido a sus
padres, fue adoptado por
Sergio. La educación de los
niños fue confiada al monje
Cosme, un erudito italiano
que Sergio había rescatado
de los árabes. Cosme los
instruyó en filosofía y en
todas las ramas del saber de
su tiempo. Su viva
inteligencia y su modesto
comportamiento les permitió
tener un rápido progreso,
sobresaliendo especialmente
en el arte de la poesía y la
música; así, al cabo de unos
años, su maestro reconoció
que no tenía más que
enseñarles y obtuvo el
permiso de su padre para
retirarse a la Lavra de San.
Saba, donde deseaba terminar
sus días.
Con un perfecto conocimiento
del árabe así como del
griego, Juan se unió a su
padre en la administración,
probando que era muy capaz,
por lo que después de la
muerte de Sergio, fue
nombrado como su sucesor por
el Califa Walid (705 – 15 ).
Cuando Leo III el Saurio
(717 – 41 ) comenzó a
atormentar a la Iglesia
Cristiana en el Imperio
Romano atacando la piadosa
veneración de los santos
iconos, San Juan lanzó una
defensa vigorosa de la fe a
través de sus muchas cartas
que escribió en Damasco a
sus corresponsales en el
Imperio, estableciendo las
bases teológicas de la
veneración de los santos
iconos como ha sido
encontrado en las sagradas
escrituras y en los escritos
de los Santos Padres. De
esta manera, Juan atrajo el
odio de Leo, quién intento
deshacerse de él por medio
de una carta falsa en la
cual Juan aparentemente le
escribía al emperador
sugiriéndole que se
apoderara de Damasco. La
carta fue mostrada al Califa
quién estando furioso le
ordeno a su consejero que lo
privara de su mano derecha.
Esa misma tarde Juan colocó
su mano cortada ante el
icono de la Madre de Dios y
por varias horas le suplico
con lágrimas a la Soberana
del Mundo que le regresara
su mano. Cayendo en un sueño
ligero vio venir a la vida
al icono y oyó que la Santa
Madre lo consolaba. Al
despertar se maravilló con
la restitución de su mano
derecha y a partir de ese
momento hizo votos para
dedicarse a alabar a la
Madre de Dios y de Nuestro
Salvador, y a defender la
Santa Fe Ortodoxa. Renunció
a su posición en la
administración, distribuyó
su fortuna y partió hacia
Jerusalén con Cosme para
ordenarse monje en San Saba.
El Abad de la Lavra puso a
Juan bajo el cuidado de un
Anciano experimentado en la
virtud, áspero y demandante,
quién le prohibió todo lo
que tuviera que ver con
filosofía, ciencias, poesía,
cantos o lecturas, y le
ordenó se dedicara a él
mismo sin quejarse de las
tareas domésticas a fin de
avanzar en la obediencia y
humildad. Un día, sin
embargo, pese a la
prohibición de su Padre
Espiritual, Juan se conmovió
por las suplicas de alguien
que había perdido a su padre
y compuso para su consuelo
un himno que se usa hasta
nuestros días. Cuando su
Padre Espiritual oyó de este
acto de desobediencia le
pidió a Juan que recogiera a
mano toda la basura de la
Lavra, lo cual hizo sin
replicarle ni una palabra.
Pero varios días después, la
Madre de Dios se le apareció
al Anciano y le pidió que
desde entonces dejase a su
discípulo componer himnos y
poemas, los cuales podrían
superar a los Salmos de
David y las Odas de los
Santos Profetas dada su
belleza y dulzura
Juan, inspirado por el
Espíritu Santo, como el
dulce sonido de un arpa, dio
voz, con intachable armonía
a un gran numero de himnos
que expresan la mas honda
percepción teológica del
Padre de la Iglesia:
Escribió el canon que
cantamos en pascua y compuso
la mayor parte del Octoechos
de la Resurrección; también
es autor de los maravillosos
cánones y las sublimes
homilías de muchas fiestas
del Señor, de la Madre de
Dios y de los Santos.
Además sus dones poéticos,
Dios también le dio la
gracia de la expresión
teológica. Sin añadir nada a
los dogmas y a las doctrinas
expresadas por los primeros
padres como Gregorio el
Teólogo, Basilio el Grande,
Juan Crisóstomo, Gregorio de
Niza y Máximo el Confesor,
San Juan Damasceno, en un
trabajo de tres partes
titulado “La Fuente del
Conocimiento”, parte de la
esencia de la fe Cristiana
con una claridad concisa y
maravillosa de expresión,
que el trabajo entero puede
ser considerado como el
sello y la gloria máxima de
la gran era Patrística. La
tercera sección de “Sobre la
Fe Ortodoxa” es un
excepcional acontecimiento
en la tradición cristiana,
y, para los cristianos
ortodoxos, es la fuente mas
fidedigna en todo lo
concerniente a los dogmas de
la Fe. Juan muestra los
errores de las herejías que
desvían a diestra y
siniestra la sana doctrina
del camino real, que conduce
a los cielos, especialmente
en sus contribuciones a la
lucha contra los iconos. En
tres largos tratados,
compuestos entre el 726 y el
730, claramente indicó los
profundos planos teológicos
y la necesidad de veneración
de los santos iconos y
reliquias, esto es una
proclamación de la realidad
de la encarnación del Hijo
de Dios y de la edificación
de nuestra naturaleza en la
persona de los Santos.
Habiendo adquirido verdadera
sabiduría a través de la
humildad y firmeza en las
labores ascéticas, éste
filósofo del Espíritu Santo
se quedo dormido en la paz
del señor el 4 de diciembre
de 749 (o 753). La cueva
donde paso algún tiempo como
anacoreta es venerada hasta
el día de hoy en el
Monasterio de San Saba.
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