
San Nicolás
(+330)
6 de Diciembre
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San Nicolás el Taumaturgo,
es un Santo muy venerado por los cristianos ortodoxos. El por su
amor y su entrega al Señor recibió la gracia de ayudarnos
rápidamente con el poder del Espíritu Santo en los momentos mas
difíciles.
Nació en Asia Menor, desde su temprana edad era muy piadoso. Su
tío, el obispo de Pátara viendo la fe del joven lo ordenó
sacerdote. Después de la muerte de sus padres el Santo heredó una
gran fortuna la cual la puso al servicio de los necesitados. Él
trataba de ayudar los necesitados en forma anónima, para que no se
lo agradezcan. En la ciudad de Pátara vivía un hombre rico, quien
tenía tres hijas. Cuando sus hijas crecieron, su padre perdió sus
negocios y se le ocurrió la mala idea de utilizar la belleza de
sus hijas para conseguir los medios de la vida. El Santo supo
sobre sus planes y decidió a salvarlos. Se acercó en la noche a su
casa y tiró por la ventana una bolsita con monedas de oro. Cuando él
encontró la bolsita casó a su hija mayor, dándole un buen dote. Poco
tiempo después tiró la segunda bolsita con monedas de oro y con esta
plata caso su segunda hija. Cuando el Santo tiró la tercera bolsita
para la hija menor, el comerciante lo esperaba. Arrodillándose
delante de Santo, él le agradecía llorando por la salvación de su
familia del tremendo pecado y deshonor. Después el comerciante
mejoró sus negocios y empezó a ayudar a otros imitando a su
benefactor.
El Santo quiso visitar los Lugares Santos. El viaje con el barco
fue tranquilo, pero el Santo supo por revelación divina que
encontrarían una tormenta y lo dijo a sus compañeros de viaje. Y
pronto empezó la tormenta y la nave se convirtió en un juguete de
las olas. Sabiendo que él era sacerdote todos le pidieron a rezar y
con las oraciones del Santo el viento se calmó y todos se salvaron y
cuando uno de los tripulantes se cayó y murió con la oración del
Santo se resucitó.
Después el Santo pensaba a irse al desierto y vivir lejos en
soledad. Pero el Señor le indicó que lo necesitaba en el mundo y
obedeciendo regreso a su patria y servir a la gente.
No queriendo vivir en la ciudad donde la gente lo conocía y lo
elogiaba, el Santo se fue a la cercana ciudad de Mira que era la
sede episcopal. San Nicolás vino como un pobre. Amando la Iglesia él
iba todos los días. En aquel tiempo falleció el obispo de la ciudad
de Mira y todos los obispos se reunieron para elegir al sucesor. No
se ponían de acuerdo hasta que uno de ellos aconsejó: “El Señor
Mismo debe mostrar Su elección. Recemos, ayunemos y esperaremos la
decisión de Dios.” El Señor reveló al obispo que aquel quien
entrará primero a la Iglesia debía ser el obispo. El obispo comentó
a los otros obispos la revelación y antes de la Divina Liturgia se
paró en la entrada esperando al preferido del Señor. Según su
costumbre Nicolás entró primero para rezar. Cuando el entraba el
obispo le dijo que le acompaña. Le tomó la mano y le comunicó
la voluntad del Señor ser el obispo de Mira. El Santo obedeció a
voluntad del Señor y olvidándose de sí mismo, se convirtió en el
padre de los huérfanos y de los pobres, defensor de los ofendidos y
benefactor de todos. Fue una persona de carácter suave, no se
enojaba, se vestía ropa sencilla y comía una vez por día.
Cuando empezó la persecución del
emperador Diocleciano (284-305) el Santo fue encarcelado. En la
cárcel con sus palabras y su ejemplo fortalecía los otros
cristianos que sufrían junto con él. Pero el Señor no quiso que él
muera como mártir. El nuevo emperador San Constantino fue bueno con
los cristianos y les dio el derecho de expresar abiertamente su fe.
Así el Santo regreso a su obispado.
Es difícil enumerar los que el ayudó y los milagros que hizo. Entre
otros milagros cuando en su obispado empezó una severa hambruna el
Santo se presentó en un sueño a un comerciante, quien estaba en
Italia con su barco comprando pan, trigo, y comida, el Santo le
entrego en su sueño monedas de oro y le ordenó a navegar hacía su
ciudad y tráele la comida. Al despertarse el comerciante capitán,
viendo en sus manos las monedas de oro se asustó y para cumplir lo
que le ordenaba el Santo, trajo la comida al país hambriento del
Santo, contando a todos la visión milagrosa que lo trajo hasta su
región.
En aquella época en la Iglesia había
disturbios a raíz de la falsa herejía de Arrio, que negaba la
Divinidad del Señor Jesucristo. Para apaciguar la Iglesia, el
emperador San Constantino llamó al primer Concilio Ecuménico en
Nicea, el año 325. Entre los 318 santos obispos asistió también San
Nicolás. El Concilio Ecuménico condenó al arrianismo y fueron
compuestos los primeros siete artículos del Símbolo de nuestra Fe,
en el cual se expuso en palabras exactas la fe ortodoxa, la fe en el
Señor Jesucristo, quien es el Hijo de Dios, tiene la misma
naturaleza de Dios Padre y no es su mejor criatura. Durante los
debates del Concilio, cuando San Nicolás escuchó las blasfemias del
Ario, se indigno tanto que le dio una bofetada a delante de todos.
El Concilio le retiró su cargo como obispo por violar el orden.
Pero algunos obispos tuvieron una visión en la cual veían al Señor
entregando a San Nicolás el Evangelio y la Madre de Dios lo cubría
con Su velo. Todos los obispos del Concilio comprendieron que el
arrianismo es desagradable a Dios y devolvieron su cargo a San
Nicolás.
En otros milagros del Santo, el
emperador condenó, a raíz de una falsa denuncia, a muerte a tres
jefes militares. Acordándose de los milagros de San Nicolás, ellos
le pidieron que les ayude. Después de rezar, el Santo se presento en
un sueño al emperador ordenándole dejar en libertad a sus fieles
servidores, en caso contrario sería castigado. "¿Quién eres tu que
te atreves a exigirme algo así? le preguntó el emperador, Soy
Nicolás, el obispo de Mira le contestó el Santo. Y el emperador
reviso el caso y con honor dejó en libertad a los jefes militares.
Una vez navegaba un barco de Egipto a
Libia. Se levantó una gran tormenta y el barco estaba a punto de
naufragar. Algunos se acordaron de San Nicolás y en sus oraciones le
pidieron ayuda. Y vieron que el Santo llego apurado sobre el mar
enfurecido, sube al barco y toma el timón. La tormenta se calma y el
barco llega bien al puerto.
San Nicolás falleció siendo anciano.
Pero con su muerte no se termino su ayuda, por el contrario se
incrementó. Desde entonces él es quien ayuda rápidamente a todos los
que están en peligro y le piden rezando. Hay muchos libros sobre su
ayuda y el amor de los ortodoxos sigue aumentando.
Otra Biografía
San Nicolás de Bari.
19 dic. 22 mayo (6 dic. y 9 mayo según calendario religioso.)
Nicolás de Bari
Taumaturgo, que hace milagros, es el Santo más venerado por los
ortodoxos y especialmente por la gente rusa. En diferentes y
peligrosos caminos de la vida él es quien ayuda rápidamente. Nació
en Asia Menor a fines del tercer siglo. Desde temprana edad era
profundamente religioso y su tío, obispo de la ciudad de Pátara, se
preocupo por él y lo ordenó sacerdote, siendo joven.
Después de la
muerte de sus padres San Nicolás heredó una inmensa fortuna la que
puso al servicio de los necesitados. Él trataba de ayudar a la gente
en forma anónima, para que no se lo agradezcan. Lo que contamos mas
abajo demuestra como él ayudaba a los necesitados.
En la ciudad de
Pátara vivía un hombre rico, quien tenia tres hijas. Cuando las
hijas empezaron a llegar a la mayoría de edad, tuvo mala suerte en
sus negocios y quedó arruinado. Entonces se le ocurrió la idea de
utilizar la belleza de sus hijas para conseguir medios de vida. San
Nicolás supo sobre sus planes y decidió salvar a él y a sus hijas de
tan grande deshonor. Se acercó fugitivamente durante la noche a la
casa del comerciante arruinado y tiró por la ventana una bolsita con
monedas de oro. Cuando encontró la bolsita el contento comerciante
casó a su hija mayor, dándole la dote correspondiente. Poco tiempo
después San Nicolás tiró la segunda bolsita con monedas de oro, lo
que alcanzó para la dote de la segunda hija y también ella se casó.
Cuando San Nicolás tiró por la ventana la tercera bolsita con las
monedas de oro para la hija menor, el comerciante lo esperaba.
Arrodillándose delante de San Nicolás, él agradecía llorando la
salvación de su familia del tremendo pecado y deshonor. Ubicadas sus
tres hijas y pasando algún tiempo, el comerciante mejoró sus
negocios y empezó a ayudar a la gente imitando a su benefactor.
San Nicolás quiso
visitar los lugares Santos y se embarco sobre una nave en Patrás con
destino a Palestina. El viaje fue tranquilo, pero el Santo supo
gracias a una visión sobre la tormenta y lo dijo a sus compañeros de
viaje. Efectivamente, pronto se desató una fuertísima tormenta y la
nave se convirtió en un juguete de las olas. Sabiendo que San
Nicolás era sacerdote todos le pidieron que rece por la salvación. Y
gracias a las oraciones del Santo el viento se calmó y vino gran
silencio. Después de esto, uno de los tripulantes a raíz del viento
se cayó del mástil a la cubierta y quedó muerto. La oración a Dios
del Santo lo resucitó.
Después de visitar
Tierras Santas, San Nicolás tenía la intención de irse al desierto y
vivir lejos de la gente. Pero, Dios le indicó un acto de valor, ser
un buen pastor. El Santo escuchó la voz que le ordenaba regresar a
la patria y servir a la gente.
No queriendo vivir
en la ciudad donde la gente lo conocía y lo elogiaba, Nicolás se fue
a la cercana ciudad de Mira, principal ciudad de la región de Lisia,
donde estaba la sede episcopal. San Nicolás vino como un pobre.
Amando la iglesia él iba todos los días ni bien se abrían las
puertas.
En aquel tiempo
falleció el obispo de la ciudad de Mira y todos los obispos se
reunieron para elegir al sucesor. No se ponían de acuerdo hasta que
uno de ellos aconsejó: "El Señor Mismo debe mostrar Su elección.
Recemos, ayunemos y esperaremos la decisión de Dios." Y así fue.
Dios reveló al obispo mayor que aquel hombre quien entrará primero a
la iglesia debía ser el obispo. El obispo comentó a los otros
obispos sobre la revelación y antes de que empiece la Misa se paró
en la entrada de la iglesia, esperando al elegido por Dios. De
acuerdo a su costumbre, San Nicolás entró primero para rezar. Cuando
el entraba a la iglesia, el obispo lo paró y le preguntó: "¿Cómo te
llamas?" Nicolás se identificó.
"Acompáñame hijo"
— dijo el obispo. Le tomó la mano y lo hizo entrar a la iglesia y le
comunicó que lo ordenarán como obispo de Mira. San Nicolás temía
asumir un cargo tan alto, pero tuvo que aceptar el deseo de los
obispos y el pueblo.
Siendo obispo
Nicolás se dijo a sí mismo: "Hasta ahora pude vivir para mí mismo y
para la salvación de mi alma, pero desde ahora cada instante de mi
vida deberá ser para otros." Y procedió así. Olvidándose de sí
mismo, el Santo dejó abiertas las puertas para todos. Se convirtió
en el padre de los huérfanos y los pobres, defensor de los ofendidos
y benefactor de todos. De acuerdo a los comentarios de sus
contemporáneos fue una persona de carácter suave, no se enojaba,
vestía la ropa sencilla, comía una vez por día — a la noche.
Cuando empezó la
persecución durante el reinado del emperador Diocleciano (años
284-305) el Santo fue encarcelado. Ahí también, olvidándose de sí
mismo, con sus palabras y ejemplo el sostenía a los cristianos que
sufrían con él. Sin embargo, el Señor no quiso que él muera como
mártir. El nuevo emperador Constantino fue benévolo con los
cristianos y les otorgó el derecho de expresar abiertamente sus
creencias religiosas.
Entonces San
Nicolás pudo regresar a sus fieles. Es difícil enumerar a todos los
que el ayudó y sobre los milagros hechos por él. Una vez en la
región de Licia empezó la hambruna. El Santo se presentó en un sueño
a un comerciante, quien estaba cargando en Italia su barco con pan,
le dio monedas de oro y le ordenó navegar hacía la ciudad de Mira en
la región de Licia. Al despertarse y viendo en sus manos las monedas
de oro el comerciante se asustó y cumplió lo que le ordenaba el
Santo, trajo su pan al país hambriento y contó a los que vivían ahí
sobre su visión milagrosa y gracias a la cual el vino.
En aquella época
en muchas iglesias había disturbios a raíz de la herejía Arriana,
que negaba la Divinidad del Señor Jesús Cristo. Para apaciguar la
Iglesia, el emperador Constantino llamó al Concilio Ecuménico en la
ciudad de Nicea en el año 325. Entre los obispos asistía San Nicolás
de Mira. El Concilio Ecuménico condenó al arrianismo y fue compuesto
el Símbolo de la Fe, en el cual se expuso en palabras exactas la
religión ortodoxa, la fe en el Señor Jesús Cristo como el Hijo de
Dios, quien era de su misma naturaleza. Durante los debates, cuando
San Nicolás escuchó las palabras blasfemias, se indigno tanto que le
dio una bofetada a Ario delante de todos. El Concilio le retiró su
cargo como obispo por violar el orden. Sin embargo, muy pronto
algunos obispos tuvieron una visión en la cual ellos veían al Señor
Jesús Cristo entregando a San Nicolás el Evangelio y a la Madre de
Dios cubriéndolo con su velo. Los obispos comprendieron hasta que
punto el arrianismo es desagradable a Dios y le devolvieron su cargo
de obispo.
De la vida de San
Nicolás se sabe — que una vez el emperador condenó, a raíz de una
falsa denuncia, a muerte a tres jefes militares. Acordándose de los
milagros de San Nicolás, ellos le entregaron su petición, pidiendo
que les ayude. Después de rezar, el Santo se presento en un sueño al
emperador ordenándole dejar en libertad a sus fieles servidores, en
caso contrario sería castigado. "¿Quiénes sois — que te atreves a
exigir algo de mí? — preguntó el emperador" "Soy Nicolás, el obispo
de la ciudad de Mira" — contestó el Santo. Sin atreverse a no
cumplir la orden, el emperador reviso el caso muy atentamente y con
honor dejó en libertad a los jefes militares.
Una vez navegaba
un barco de Egipto a Libia. Se levantó una gran tormenta y el barco
estaba a punto de zozobrar. Algunos se acordaron de San Nicolás y en
sus oraciones le pidieron ayuda. Y vieron como el Santo va apurado
sobre el mar enfurecido, sube al barco y toma el timón. La tormenta
se calma y el barco llega bien al puerto.
San Nicolás
falleció en la mitad del siglo IV, siendo anciano. Pero con su
muerte no se termino su ayuda, se incrementó. Durante más de mil
quinientos años él es quien ayuda rápidamente a todos los que le
piden rezando. Hay muchos libros sobre su ayuda y el amor de los
ortodoxos sigue aumentando.
Cuando en el año
1087 los sarracenos devastaron la región de Licia, San Nicolás se
presentó a un devoto sacerdote, en la ciudad de Bari (Italia) y le
ordenó trasladar sus reliquias a esta ciudad. Esta orden del Santo
fue rápidamente ejecutada y desde entonces sus reliquias se
encuentran en la iglesia de esta ciudad. Las reliquias despiden un
miro curativa. El recuerdo de este hecho se celebra el 22 de mayo
según el calendario actual.