
Nuestros Padre Patapios (Siglos VI
y VII)
7 de Diciembre
Nació en
Tebas, Egipto, de joven dejó a sus piadosos padres, su herencia y a sus
conocidos para vivir en el desierto egipcio, devoto de la oración
incesante. Después de muchos años, a pesar de su deseo por la soledad,
muchísimos peregrinos le pedían sus oraciones y consejo. Para librarse
de las atenciones de los hombres, hizo una cosa sorprendente: abandonó
el desierto y se mudó a Constantinopla, se instalando en Blachernae,
donde, por el alboroto de la ciudad, podía pasar inadvertido.
Cuando
creció en la obediencia a los mandamientos de Cristo, la gracia de obrar
milagros creció en él, y otra vez se hizo muy conocido. Una vez un
hombre ciego se lanzó ante Patapios en la calle, y el santo lo curó en
un instante invocando el nombre de Cristo. Una vez sanó a un hombre
lisiado por la hidropesía, ungiéndolo con el aceite de un candil.
Después
de haber sido una bendición para la iglesia por años con sus oraciones y
milagros, San Patapios se durmió en paz, y fue enterrado en la iglesia
del Monasterio de los Egipcios cerca de Constantinopla. En 1904 sus
reliquias preciadas e incorruptas fueron descubiertas en una
construcción de un monasterio pequeño cerca de Corintio. Desde ese
momento el monasterio ha estado dedicado a San Patapios, y muchos
milagros son obrados allí.