L
a Santa Tatiana era la hija de un rico
romano y fue educada en la Fe Cristiana. No le interesaban las
riquezas y los bienes materiales y cuando llegó a la mayoría de la
edad no quiso casarse. Por su virtuosa vida fue asignada al puesto
de la diaconisa de la Iglesia de Roma. En este puesto ella cuidaba
con diligencia a los enfermos, visitaba a los presos, ayudaba a los
pobres, tratando con sus oraciones y buenas obras complacer al Dios.
En los tiempos del emperador Alejandro Severo
(años 222-235), Santa Tatiana fue martirizada por su Fe en Jesús
Cristo (cerca del año 225). Según al antiguo relato, después de
varias torturas ella fue tirada a la arena del circo (Coliseo), para
que un león muy feroz la destroce para la diversión del público.
Pero en vez de destrozarla el león comenzó a acariciarla (lamerla).
Entonces Santa Tatiana fue sometidas a nuevas torturas y junto con
su padre fue decapitada con una espada. Los siete servidores del
gobernador, los cuales habían torturado a Santa Tatiana se
convirtieron en cristianos, viendo la fuerza de Dios sobre ella y
también fueron decapitados con una espada. Según el testimonio del
diácono Zósimo, la cabeza de Santa Tatiana se encontraba hasta el
año 1420 en Perivlepto, en Constantinopla.