Este día conmemoramos y honramos las cadenas del Apóstol Pablo quien las acepto por la gloria del Señor. El Apóstol Lucas en los hechos de los Apóstoles relata: “En ese tiempo el rey Herodes hizo arrestar a algunos de la iglesia con el fin de maltratarlos. A Jacobo, hermano de Juan, lo mandó matar a espada. Al ver que esto agradaba a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Esto sucedió durante la fiesta de los panes sin levadura. Después de arrestarlo, lo metió en la cárcel y lo puso bajo la vigilancia de cuatro grupos de cuatro soldados cada uno. Tenía la intención de hacerlo comparecer en juicio público después de la Pascua. Pero mientras mantenían a Pedro en la cárcel, la iglesia oraba constante y fervientemente a Dios por él. La misma noche en que Herodes estaba a punto de sacar a Pedro para someterlo a juicio, éste dormía entre dos soldados, sujeto con dos cadenas. Unos guardias vigilaban la entrada de la cárcel. De repente apareció un ángel del Señor y una luz resplandeció en la celda. Despertó a Pedro con unas palmadas en el costado y le dijo: "¡Date prisa, levántate!" Las cadenas cayeron de las manos de Pedro.”

Por lo Tanto, estas cadenas que cayeron de las manos de Pedro por la intervención del Ángel, estaban bendecidas. Esta gracia que poseía, había realizado muchos milagros, y a aquellos que las veneraban con fe eran curados de toda clase de enfermedades. Estas cadenas para que estén protegidas y no se pierdan se las iban pasando entre los cristianos de la zona. Luego de muchos años los reyes cristianos la colocaron en la iglesia de San Pedro en Constantinopla.
 

 

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