27 Colocación de los restos de Nuestro Padre entre los Santos Juan
Crisóstomo.
Este incomparable maestro recibió después de su muerte
el nombre de Crisóstomo o Boca de Oro, en recuerdo de
sus maravillosos dones de oratoria. Pero su piedad y su
indomable valor son títulos todavía más gloriosos que
hacen de él uno de los más grandes pastores de la
Iglesia. Las reliquias del santo pasaron 30 años en una
iglesia de Capadocia, de un pueblo llamado Komana, donde
el Gran maestro y santo había pasado tantas pruebas en
el exilio. En el año 438, el 27 de enero son exhumación
y trasladadas las reliquias de San Juan Crisóstomo a
Constantinopla. El emperador Teodosio II y su hermana
Santa Pulquería acompañaron la procesión junto al
Patriarca Proclos, quien había sido su discípulo,
pidiendo perdón por el pecado de sus antecesores, que
tan ciegamente habían perseguido al siervo de Dios. El
cuerpo del santo fue depositado en la iglesia de los
Apóstoles. En nuestra Santa Iglesia Ortodoxa, San Juan
Crisóstomo es uno de los tres Santos Patriarcas y
Doctores Universales; los otros dos son San Basilio y
San Gregorio Nazianceno.
San Juan Crisóstomo
S
an Juan Crisóstomo (años 347-407) provenía de
una noble familia de Antioquia. Siendo muy chico se
quedó sin padre y fue criado por su madre Anfisa, una
excelente mujer y una cristiana ejemplar. Después él
estudiaba con un famoso orador pagano Livanio. Era muy
inteligente y desarrolló una profunda educación (bíblica
conjuntamente con clásica). Cuando le preguntaron a
Livanio a quien él consideraba su mejor sucesor, él
contestó con tristeza: "Por supuesto a Juan, si los
cristianos no lo hubiesen separado de nosotros," y sobre
la madre de Juan opinó: "¡Qué dignas mujeres tienen los
cristianos!"
Después de terminar sus estudios Juan ocupó el puesto de
abogado y se hizo muy famoso por su elocuencia. Pero muy
pronto la vida mundana lo aburrió. Al recibir el
bautismo a la edad adulta, según las costumbres de
aquellos tiempos, él quiso alejarse al desierto, pero se
quedó en la ciudad solamente por el pedido de su madre.
Mientras tanto el obispo de Antioquia Meletio se enteró
de su extraordinaria inteligencia y lo inscribió en el
clero. En este tiempo Juan estaba estudiando las
Escrituras Sagradas y otras ciencias relacionadas con la
teología.
Al fallecer su madre, él pudo cumplir su más gran deseo,
durante cuatro años él vivió en un refugio solitario,
dos de los cuales en una cueva en absoluta soledad. Los
problemas de la salud lo obligaron a regresar a
Antioquia. Ahí fue ordenado como diácono y más tarde fue
ordenado sacerdote. Los doce años de su servicio en
Antioquia fueron los años más felices de su vida. Él
predicaba sin parar y participaba de manera muy activa
en las alegrías y tristezas de los parroquianos de
Antioquia. Muchas veces sus sermones fueron
interrumpidos por fuertes aplausos. Juan calmaba al
público diciendo: "¿Para qué me sirven sus aplausos?
Corrección de la vida y volver al Dios son los mejores
elogios para mí de parte de ustedes." Especialmente él
se hizo famoso por sus palabras referidas a las
desgracias que amenazaban a la gente de Antioquia por
derrumbar las estatuas de los emperadores. Muy pronto,
en todo el mundo cristiano Juan se hizo famoso como El
Crisóstomo (este nombre le había dado una mujer al estar
muy emocionada con sus palabras). Por eso, después de la
muerte del obispo Nectario — el sucesor de San Gregorio
El Teólogo, al quedar desocupada la cátedra del
arzobispo de Constantinopla, él emperador Arcadio (años
395-408) quiso que Crisóstomo ocupe esta cátedra. Los
primeros tiempos de su santidad fueron muy agradables
para Juan y él empezó a luchar con todas sus fuerzas
contra lo que quedaba del arrianismo, por establecer la
paz entre algunos obispos que estaban en conflicto y por
corregir al clero y a los parroquianos. Pero esta
enérgica actividad le había traído muchos enemigos y la
más importante era la emperatriz Eudoxia, la que
encabezaba la lucha contra él. Ella era una mujer
frívola y ambiciosa. Ella había atraído a su grupo al
Arzobispo Teófilo en cuyo alrededor se unieron los
obispos descontentos con Juan. Estos obispos organizaron
un concilio (en un lugar que se llamaba Dub, cerca de
Constantinopla) y condenaron a Juan a dejar la cátedra y
al exilio. "La iglesia del Cristo no comenzó conmigo ni
terminará conmigo" — les dijo Juan a los amigos y dejó
la capital. Pero la misma noche hubo un terrible
terremoto y sus golpes más fuertes se escuchaban en el
palacio. Asustada Eudoxia mandó a pedir a Crisóstomo
para que regrese a la ciudad. Pasaron dos meses,
nuevamente Eudoxia se entregó a sus pasiones y vicios y
Juan la acusó otra vez. Esta vez Juan fue condenado por
rebeldía y fue enviado al exilio.
Casi 3 años vivió Juan en Kukusa, una ciudad en Armenia.
Después fue enviado a Piziunt (al Noroeste sobre la
costa de Mar Negro, actualmente Abjasia). Los rudos
guerreros llevaban al santo caminando a través de las
montañas con calor y la lluvia torrencial, durante 3
meses. Completamente agotado el Santo había parado en la
ciudad Comana del Ponto, ahí, durante la noche tuvo la
visión del Santo Mártir Basilisco (las reliquias del
cual yacían en esta ciudad) quien le dijo: "No te pongas
triste hermano, mañana estaremos juntos." En el día de
mañana San Juan comulgó con los Santos Sacramentos y con
las palabras: "¡Gloria al Dios por todo!" Falleció en
paz.
En sus numerosas pláticas (casi 800) San Crisóstomo dejó
inspiradas explicaciones sobre muchos libros de Sagradas
Escrituras y es considerado por la Iglesia como un sabio
intérprete de la Biblia. Él había compuesto el orden de
la Liturgia (orden establecido para la ceremonia
religiosa) que lleva su nombre. También puso en uso en
la iglesia la procesión con la cruz y otras piadosas
tradiciones. Más que eso, él se hizo famoso por la
difusión de la Fe Cristiana en el mundo. A propósito, él
envió a Rus, a los escitas que la habitaban, a los
predicadores de la Santa Fe y se considera como uno de
los iluminadores de Rus.