
Santo Apóstol y
Evangelista Mateo
15 de Noviembre
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El Evangelista Mateo, que
llevaba también el nombre de Leví, era uno de los
doce Apóstoles de Cristo. Hasta su llamado al
apostolado, él era publicano - o recolector de
impuestos, y sus conciudadanos no lo querían. Los
hebreos despreciaban y odiaban a los publícanos
porque estos servían al invasor, maltrataban a su
pueblo con la exigencia de los impuestos y,
generalmente, se enriquecían más de lo debido.
Enternecido hasta el fondo del alma por la
benevolencia del Señor - quien no lo evitó, a pesar
del desprecio que le tenían los hebreos, y
principalmente los líderes del pueblo israelí, los
letrados y los fariseos, Mateo, con todo su corazón
aceptó la enseñanza. Él, con excepcional
profundidad, entendió Su superioridad sobre las
costumbres y opiniones de los fariseos. Estos
llevaban el sello de la virtud exterior, de la
autoestima y del desprecio a los pecadores. Ésta es
la razón de presentar detalladamente la alocución
condenatoria del Señor contra los letrados y los
fariseos - hipócritas, que encontramos en el
capítulo 23 de su Evangelio. Se puede pensar que por
la misma razón San Mateo puso todo su corazón en la
obra de salvación de su natural pueblo hebreo, tan
embebido hacia aquel tiempo, con nociones falsas y
puntos de vista fariseos. Su Evangelio está escrito
eminentemente para el pueblo hebreo. Hay bases para
suponer que este Evangelio fue inicialmente escrito
en hebreo y sólo más adelante, posiblemente,
traducido al griego por el mismo autor.
Escribiendo su Evangelio para los hebreos, San Mateo
se puso la meta principal de demostrar que
Jesucristo era justamente el Mesías del cual hablan
los profetas del A.T., que la revelación del mismo
era oscurecida por los fariseos y que sólo se
aclaraba con el cristianismo, obteniendo su perfecto
sentido. Por eso, comienza su Evangelio con la
genealogía de Jesucristo, queriendo mostrar a los
hebreos su procedencia de David y Abraham. Él
también usa una gran cantidad de citas del A.T. para
demostrar el cumplimiento de las profecías. El hecho
de que el primer Evangelio está escrito para los
hebreos se ve en que San Mateo, mencionando algunas
costumbres, no considera necesario de explicar su
sentido y significado, como lo hacen los otros
evangelistas. Asimismo, él deja sin traducir algunas
palabras arameas, usadas en Palestina.
San Mateo predicó largo tiempo en Palestina, luego
fue a predicar a otros países, y finalizó su vida
como mártir en Etiopía.
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