El Apóstol
Santo Andrés fue el primero de los
Apóstoles que siguió a Cristo, y llevó a
su propio hermano después, el Apóstol
Pedro, a Cristo (Juan 1:35-42). El
futuro apóstol era de Betsaida, y desde
su juventud él se entregó con toda su
alma a Dios. No contrajo matrimonio, y
trabajó con su hermano como pescador.
Cuando el santo Profeta, Precursor Juan
bautista empezó a predicar, San Andrés
se convirtió su discípulo más
inseparable. El propio San Juan Bautista
envió a seguir al Señor Jesucristo a sus
propios dos discípulos, los futuros
Apóstoles Andrés y Juan el Teólogo,
declarando que Cristo era el Cordero de
Dios.
Luego de Pentecostés, San Andrés
recorrió las regiones Orientales para
predicar la Palabra de Dios. Pasó por
Asia Menor, Tracia, Macedonia, y llegó
hasta el Río Danubio, recorrió la costa
del Mar Negro, Crimea, la región del Mar
Negro y a lo largo del Río Dniéper,
llegando hasta la región donde está
emplazada la actual ciudad de Kiev.
En su viaje se detuvo a pasar la noche
en las colinas de Kiev. Subiendo por la
mañana, él dijo a los discípulos que
estaban con él: "¿Ven estas colinas? En
estas colinas la gracia de Dios brillará
algún día, y habrá una gran ciudad aquí,
y Dios levantará muchas iglesias en
ésta." El apóstol recorrió las colinas,
las bendijo y colocó allí una cruz.
Habiendo orado, incluso subió más allá
del Dniéper llegando al territorio de
los eslavos dónde fue construido
Novgorod. De aquí el apóstol pasó por la
región de los Varangianos hacia Roma
para predicar, y de nuevo volvió a
Tracia, al pequeño pueblo de Bizancio,
la futura Constantinopla, y allí fundó
la Iglesia de Cristo. El nombre del
santo Apóstol Andrés une a la Iglesia de
Constantinopla, con la Iglesia rusa.
En sus recorridos el Apóstol soportó
muchos sufrimientos y torturas de
paganos: fue expulsado de ciudades y
maltratado. En Sinope lo apedrearon,
pero resultó ileso, el perseverante
discípulo de Cristo continuó predicando
a la gente sobre el Salvador. A través
de las oraciones del santo, el Señor
obró milagros. Por su obra misionera se
establecieron Iglesias cristianas para
las que el Apóstol preparó obispos y
clero. La última ciudad a la que llegó
San Andrés fue la ciudad de Patras,
dónde sufrió el martirio.
El Señor realizó muchos milagros a
través de Su discípulo en Patras. A
través de las oraciones del Apóstol, un
ciudadano respetable se recuperó de una
enfermedad seria; Maximilla, la esposa
del procónsul de Patras recibió sanidad,
y también su hermano Stratocles. Los
milagros logrados por el Apóstol y su
ardiente predicación iluminó a casi
todos los ciudadanos de la ciudad de
Patras con la verdadera Fe.
Entre los pocos paganos que permanecían
en Patras, estaba el Prefecto de la
ciudad. El Apóstol que Andrés
repetidamente se presentó ante éste para
hablarle del Evangelio. Pero ni siquiera
los milagros del Apóstol convencieron al
Prefecto. El santo con amor y humildad,
se esforzó por revelar a éste el
misterio cristiano de la vida eterna, a
través del poder del vivificadora Santa
Cruz del Señor. El Prefecto enfurecido
dio órdenes para crucificar al apóstol.
San Andrés aceptó la decisión del
prefecto con alegría y, orando al Señor,
fue de buena gana al lugar de ejecución.
Para prolongar el sufrimiento del santo,
el Prefecto dio órdenes para no clavar
las manos y pies del santo, sino atarlos
a la cruz. Durante dos días el apóstol
enseñó a los ciudadanos que se
congregaron. Las personas, escuchándolo,
se compungieron de alma e intentaron
bajar a Andrés de la cruz. Temiendo un
alboroto del pueblo, el Prefecto dio
órdenes para detener la ejecución. Pero
el santo apóstol empezó a orar al Señor
para que le conceda la muerte en la
cruz. El apóstol crucificado, dando
gloria a Dios, dijo: "Señor Jesucristo,
recibe mi espíritu." Entonces un tenue
rayo de luz divina iluminó la cruz y al
mártir crucificado en ésta. Cuando la
luz desapareció, el Apóstol Andrés ya
había entregado su santa alma al Señor.
Maximilla, la esposa del procónsul, bajó
el cuerpo del santo y lo enterró con
dignidad.
Unos siglos después, en tiempos del
emperador Constantino el Grande, las
reliquias del santo Apóstol Andrés se
trasladaron solemnemente a
Constantinopla y se colocaron en la
iglesia de los Santos Apóstoles,
juntamente con las reliquias del
Evangelista San Lucas y San Timoteo, el
discípulo de San Pablo.