Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (21: 33-42)

Dijo el Señor esta parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

 

Jesucristo presenta otra parábola más demostrando que aunque el pueblo de Israel fue considerado digno de recibir un grado inconmensurable de cuidado por su condición, no mejoraron. El hombre, un jefe de familia es el Señor, es Dios, quien en Su amor por el hombre se llama a sí mismo un hombre. La viña es el pueblo judío, plantado por Dios en la tierra de la promesa. Porque Él dice: Tráiganlos y siémbrelos en Tu santo monte. [Ex. 15:17] el vallado es la ley que les impedía mezclarse con los gentiles; o, son los santos ángeles que protegieron a Israel. La prensa de vino es el altar; la torre, el templo Los labradores son los maestros del pueblo, los fariseos y los escribas.

El tiempo del fruto se acercaba durante los años de los profetas. Porque los siervos que fueron enviados son los profetas que fueron maltratados de diversas maneras por los labradores, es decir, los falsos profetas y falsos maestros de aquellos tiempos. Uno que vencieron, como lo hicieron con Micah cuando Sedek lo golpeó en la mandíbula [III Reyes (I Reyes) 22:24]; mataron a otros, como lo hicieron con Zacarías [el padre de Juan el Precursor] entre el templo y el altar; otros apedrearon, como lo hicieron con Zacarías, el hijo de Jodae el sumo sacerdote [II Crón. 24:21]. Más tarde, el Hijo de Dios fue enviado y apareció en la carne. Él dijo: Reverenciarán a Mi Hijo, sin ignorar que lo matarían. Porque, dice, deberían honrar la dignidad del Hijo, incluso si hubieran matado a los sirvientes. Pero los labradores lo vieron y dijeron: Este es el heredero; ven, vamos a matarlo. Los judíos también dijeron: "Este es el Cristo", y lo crucificaron. Lo echaron fuera de la viña, porque el Señor fue muerto fuera de la ciudad.

Cuando él venga ¿Cuando? En la segunda venida. Parece tener este significado, pero un mejor significado es este: el señor de la viña es Dios el Padre que envió a su Hijo que fue asesinado por ellos. Cuando Él venga, es decir, cuando menosprecie la anarquía que cometieron los judíos, los destruirá al enviar al ejército romano. Y su viña, es decir, su pueblo, dará a otros labradores, es decir, a apóstoles y maestros. La viña significa también las Divinas Escrituras, en las cuales el seto es la letra, la prensa de vino que se excava es la profundidad del Espíritu, y la torre es teología, elevada y exaltada. Estas Escrituras, entonces, primero fueron poseídas por malos labradores, los fariseos; pero Dios los ha dejado salir a nosotros que los cultivamos bien. Pero ellos mataron al Señor fuera de la viña, es decir, fuera de aquellas cosas de las que hablaban las Escrituras.

La piedra significa Cristo mismo; los constructores son los maestros de los judíos que lo rechazaron como si fuera inútil, diciendo: "Tú eres un samaritano y tienes un demonio". Pero cuando resucitó de entre los muertos, fue puesto en su lugar como la cabeza del ángulo, es decir, se convirtió en el jefe de la Iglesia, uniéndose a judíos y gentiles en una sola fe. Porque así como la piedra que forma la esquina de un edificio hace continuos los muros que conducen hacia y desde ella, así Cristo ha unido a todos en una sola fe. La Iglesia que nos conecta y nos hace uno con fe es la obra del Señor, y es digna de asombro, así está bien construida. Y en otro sentido es maravilloso, porque la Palabra de Cristo ha sido confirmada y confirmada por maravillas, es decir, milagros, de modo que la composición de la Iglesia es maravillosa. El reino de Dios, es decir, la cercanía con Dios, ha sido quitada de los judíos y dado a los que creyeron. Aquellos que tropiecen contra la Roca de Cristo y se ofenden con Él no solo serán aplastados en la segunda venida, sino que ya en esta vida han sido esparcidos como polvo por Cristo.