Autor: Prot. Nicolás Ivanov | Fuente: www.fatheralexander.org
El icono ortodoxo ruso
El arte religioso ortodoxo, fervientemente dogmático, y también fervorosamente popular existe para mostrar en sí la enorme belleza del Evangelio, la enseñanza de Cristo
 
En nuestros días se agudizó el interés hacia el arte religioso ruso: la escritura de iconos, la arquitectura de los templos, el canto religioso. Surgió la moda de llamar a esto como arte popular ruso de tal o cual siglo, explicando además, que ellos tienen valor por su belleza y su humanidad. Y eso es todo. De la esencia religiosa, si es que hablan, lo hacen como acerca de algo secundario.

Si quisiéramos entrar en un terreno puramente filosófico, antes que nada debemos recordar la famosa fórmula: "La forma es la construcción del contenido." Si lo quisiéramos decir con palabras más simples, entonces el arte es la expresión de una cierta idea. Sin la idea no existe el arte. Entonces es natural preguntar: ¿Cuál es la idea que generó nuestro arte religioso? ¿Cuál es la ideología que expresa? ¿Qué deseaban expresar en sus obras los creadores de esta belleza?

El ateísmo afirma, que la religión cristiana es una tenebrosa, misantrópica ideología, que ayuda al desarrollo y conservación de la institución de la esclavitud, que siembra la oscuridad y la ignorancia, que predica un dios inhumano, que oprime en el hombre todo lo luminoso. Y he aquí se levanta delante de nosotros el arte religioso como algo magnifico, luminoso, que afirma la vida. Así es como resulta el arte cristiano — una natural continuación de la idea cristiana.

El arte en los templos expresa la idea de una excepcional humanidad y la belleza de esta humanidad, precisamente de la misma manera como lo anuncia la Iglesia en sus dogmas.

¿¡Cuantas cosas malas se han hablado de los dogmas cristianos!? Se podía hablar lo que se quisiera, mientras nadie conocía nada acerca de estos dogmas. Y hasta hoy día casi nadie sabe algo acerca de ellos; quizá solo algo leído en la literatura antirreligiosa. Pero ahora los dogmas cristianos resultaron puestos en el centro de la atención. Es cierto, no en sus formulaciones verbales, sino en su forma representativa. Pues cada cristiano sabe, que un icono es el Nombre de Dios escrito con pinturas; que él es una representación no de cualquier cosa, sino precisamente de los dogmas cristianos. De otra manera él no será un icono.

La gente no creyente a veces dice que los artistas cristianos creaban sus obras en contra de los dogmas de la Iglesia y por eso ellos son hermosos. Pero una absurdidad así solo puede provocar risa. Pues no se puede reconocer como herejes a tales fieles hijos de la Iglesia como san Andrés Rublev u otros escritores de iconos semejantes a él, a constructores de templos famosos y también reconocidos y desconocidos compositores tanto de la Rusia antigua como de las épocas siguientes. Esta gente creaba precisamente para la Iglesia, solo conforme a la enseñanza de la Iglesia, de acuerdo a sus dogmas. Creaban porque tenían fe y amaban todo esto. Nuestros templos en su gran mayoría se construían con recursos populares: se recolectaban de a centavos aquellas grandes sumas que eran necesarias para su construcción. Los templos eran el único lugar de frecuentación popular, donde se reunía toda la gente ortodoxa para rezar en los días de festividad. Se creaban precisamente en el espíritu de la Ortodoxia, bajo la supervisión del clero, y junto con esto según los gustos religiosos y esperanzas del pueblo creyente.

El icono — no es simplemente una obra de arte. Él es la expresión representativa del dogma de la Iglesia. Suele suceder, que una imagen expresa mejor y mas rápidamente la esencia de alguna idea. Así es con las imaginas santas. Ellas presentan en una forma más accesible la esencia de los dogmas cristianos.

De paso hablaremos de la palabra "dogma." En nuestros días la palabra "dogma" frecuentemente se pronuncia en el sentido de algo frío, osificado, lejano de la vida que corre rápidamente. Esto es incorrecto. La palabra "dogma," que es difícil de traducir, en el entendimiento cristiano significa aproximadamente lo mismo que la palabra "ideal," "principio," "establecimiento," "comprensión verdadera." Los ideales superiores, principios y establecimientos fundamentales, las verdades básicas, ya por su misma esencia deben ser permanentes, inmutables, de otra manera ellos no serán verdaderos ideales, ni principios. En la Iglesia cristiana la palabra "dogma" se entiende en el sentido de verdad eterna. Por eso se debe entender que hablar de los dogmas como algo rígido, osificado, — significa simplemente no discernir ni entender nada en esta cuestión. Las verdades eternas son inmutables.

Los dogmas fundamentales, o lo que es lo mismo, las verdades de la religión cristiana, son el dogma acerca de la existencia de Dios — Creador de todo el mundo, el visible y el invisible, el dogma acerca del amante Padre de la humanidad, el dogma acerca de Dios, que salva a los hombres del pecado, del sufrimiento y de la muerte, el dogma de la unidad de Dios y del hombre, ya realizada en la Persona de Jesucristo — Dios Verdadero y Hombre Verdadero. Todas estas superiores verdades de la religión cristiana son también sus más elevados ideales, principios básicos y establecimientos de la enseñanza de la fe cristiana. Ellos no pueden ser cambiados. Sin ellos la religión cristiana dejaría de ser ella misma. Cualquier cambio de estos dogmas significaría la traición a todos los ideales de la religión cristiana.

Ahora volveremos al tema del icono como uno de los medios de expresión y explicación de los dogmas cristianos. Tomaremos para ejemplo al icono de Andrés Rublev "Trinidad," conocido por casi toda la gente culta, creyente o no creyente. Este icono explica el dogma mas difícil de asimilar para la interpretación humana acerca de la Triplicidad del Único Dios. ¿Qué es lo que vemos en la imagen santa? Es una expresión representativa del contenido fundamental de la actitud de Dios hacia el hombre — el imperecedero Consejo Divino acerca de la salvación del género humano. Entre las tres Hipóstasis Divinas hay como una silenciosa conversación. ¿Acerca de que? Acerca de la fuerza del amor al hombre, de la extrema necesidad de salvar a la gente del pecado, del sufrimiento y de la muerte.

Una de las tres Hipóstasis debe bajar a la tierra a los hombres. Descender y hacerse Hombre. Compartir con él todo su destino, su sufrimiento, su amargura. Y no solo el sufrimiento, sino todo el horror de una muerte trágica. En la mesa entre los que están reunidos hay un recipiente misterioso, en el cual yace un corderito para sacrificio (becerro). Esto — es símbolo del inminente sacrificio del Mismo Hijo de Dios, Quien debe descender a la tierra y allí ser sacrificado por aquellos a quienes desciende. Y Él, inclinando la cabeza con conformidad, mira al corderito como a un prototipo de los próximos sufrimientos redentores por el género humano. Apartándose de Su Gloria Divina, bajar hacia los sufrientes. Ser la víctima, y ser crucificado. Bajar a las tinieblas de la tumba. Y todo esto para que con Sus sufrimientos, con Su muerte —derrotar la muerte y el sufrimiento de la gente, crear nuevas formas de vida y elevar Consigo al Trono Celestial a Su amada creación — el hombre!

En el icono aparece no solo la enseñanza dogmática de la Iglesia acerca de la salvación. En este icono, excepcional e incomparable, aparece la fuerza de la fe en este dogma del mismo beato monje Andrés. Solo puede escribir con pinturas el Nombre de Dios aquel, que cree en este Nombre...

Involuntariamente surge la pregunta: ¿qué es lo que representó Rublev? ¿Existe realmente la Trinidad representada por él o todo esto es un engaño, un "opio" religioso? Si esto es un "opio," una ficción, un engaño, ¿entonces porque no aborrecemos la santa imagen? No se puede comprender porque durante las últimas décadas no le prestaban la más mínima atención, y de pronto nosotros empezamos a hablar de su belleza. Resulta, que antes directamente la negaban, como se negaban los dogmas cristianos en general. Se negaba el icono sin siquiera adentrarse, qué es lo que está representado en él. De forma semejante a como se negaban los dogmas cristianos sin tomarse el trabajo de averiguar, en que consiste su esencia. Ahora comenzaron a mirar el icono y ven que él presenta no solo una Gran Belleza, sino también una Gran Idea, aunque muchos todavía no se toman el trabajo de tratar de concebir, en que consiste la esencia del dogma cristiano de la Trinidad del Único Dios.

Entonces ¿qué es lo que esta representado en el icono? Si no hay Dios, no existe la Trinidad (para nosotros, pero no para el iconografo), ¿entonces, por consecuencia, hay que dar espaldas a este icono? ¡¿En efecto Rublev no pintó una conferencia humana?! Es claro, que lo que está representado no son hombres. Como fianza de esto vemos las alas de los Peregrinos, el recipiente con el Corderito del sacrificio y todo el místico aspecto del icono. La respuesta solo puede ser una — en el icono está representado el eterno amor de Dios hacia el hombre. Y no se puede infiltrar ningún otro sentido en este icono. El icono solo representa el dogma de la Iglesia, del cual habla el mismo Cristo en el Evangelio de Juan: "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo a través de Él" (Juan 3:16-17). Dios desciende al hombre, para elevar al hombre a Dios. Este es el sentido del icono. Con óleo es representada la imagen de aquello que la Iglesia enseña con la palabra.

Miremos otros iconos. Veamos con atención el Rostro de la Madre de Dios en el icono de san Vladimiro, en la profundidad de los ojos de la Virgen-Madre, de Quien nació en la tierra el Salvador del mundo. Veremos el amor maternal, no el ciego, sino el que prevé, que el amado Niño será entregado al ultraje y la crucifixión. Este icono — es la continuación del primero. La acción sucede ya en la tierra. Confrontan el amor de Dios Padre, que envía a Su Hijo a los sufrimientos terrenales con el amor de una Madre terrenal, que prevé el destino del Hijo. Aquí aparece otro dogma angular de la Iglesia cristiana — el dogma del Dios-Hombre, de la encarnación de Dios, de Su humanización.

En la imagen santa de la Madre de Dios con el Preteterno Niño, nacido de Ella, aparece la síntesis del amor Divino y el humano. Aquí ya se presentan los misterios de la unidad de la Divinidad y de la humanidad. Aquí se expresa el dogma acerca de que la Divinidad se unió con la humanidad sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación. Con eso mismo se justifica, se afirma todo lo verdaderamente humano. Se presenta un símbolo enorme, ya ahora puramente de amor humano, que responde al amor del Padre Celestial, del cual habla "Trinidad" de Rublev. Se presenta el símbolo del amor maternal que nunca muere como garantía de la eterna continuación del género humano a través de aquella "feminidad," de la cual tanto hablan ciertos poetas y filósofos. En el icono es como si se escuchara la secreta canción de la maternidad que nunca se apaga, que siempre sonará, mientras continúe la vida del hombre sobre la tierra. Aquí también está el símbolo de la humana ternura de la Madre y del Hijo. Y todo esto expresa la enseñanza de la Iglesia de Cristo.

Miremos con atención el antiguo icono "Descenso al infierno y Resurrección de Cristo." Cristo — Vencedor de la muerte — está en medio de las destruidas cadenas del infierno. Él saca del infierno en las personas de nuestros antecesores Adán y Eva a todo el género humano. ¡La humanidad es llamada a la vida Eterna! ¿Se puede encontrar algo que afirme la vida mas que este "dogma cristiano acerca de la Resurrección?"


Un icono es una obra de arte

Esto es comprensible para todos e indiscutible, en este sentido se lo puede examinar al mismo tiempo con otros trabajos artísticos.

Una estatua antigua. Un cuadro flamenco. Cualquier producción de este género encierra dentro de si alguna idea y exige una idea en respuesta. Precisamente ella se crea para ser mostrada y producir en el espectador un efecto visual, crear una impresión viva.

La cualidad específica del icono consiste en que él no exige solamente una respuesta mental, no sólo una impresión viva. El icono de ninguna manera se creaba por los monjes-pintores de icono para ser mostrado, ni para la admiración de los juegos de colores o de los trazos, sino exclusivamente para servir de ayuda en la oración hacia Aquél que estaba representado en él. En esto está la diferencia radical con un cuadro, un cartel o un anuncio.

Un icono, privado de su directo designio para el cual fue creado, expuesto para ser mostrado, para ser examinado por gente, que no creen en Aquello, que está representado en él, naturalmente, pierde su sentido, su designio. Un icono se escribe para expresar la relación entre Dios y el hombre, él se convierte en algo así como una garantía de la realidad de esta relación, como si fuera un eslabón de comunicación. Sacar el icono de la atmósfera de oración — significa dejarlo sin sentido. Tomar un icono de un templo y colocarlo en un museo o convertir todo el templo en un museo — significa romper este objetivo fundamental, para el cual se escribió el icono y se construyó el templo. Convertir el icono — medio de la viva unión del hombre con su ideal religioso, en una exposición de museo — equivale a intentar matar el icono, convertir lo vivo en muerto. Para los museos se matan especialmente unos animales, que después se ponen en exposición. Pero estos son solo cadáveres. En ellos no hay vida, no hay movimiento. Esto es simple y claro y no necesita más explicación. La imagen santa, puesta como muestra, — es privada de vida, porque ya no representa el vivo eslabón en la vida del hombre, para lo cual ella fue creada. El icono está vivo solo en aquella atmósfera para la cual él fue designado.


Este es el sentido de nuestros iconos cristianos y su significado

De eso mismo, de la eterna tendencia a elevarse, hablan nuestros templos ortodoxos. Este es un símbolo de una tendencia hacia todo lo superior, un llamado a un ilimitado perfeccionamiento.

La misma idea está presente en todos los cantos de la Iglesia cristiana. Y entre ellas hay una, la principal, la más triunfal, — la canción de la Resurrección, acerca de la victoria sobre el sufrimiento y la muerte, el canto acerca de la vida Eterna e Inmortal en el Reino de Gloria. El canto acerca de todo lo que hablan todos nuestros iconos y la arquitectura de nuestros templos.

Así es el arte ortodoxo ruso. En realidad, la palabra "ruso" aquí se refiere, por supuesto, hacia la forma y no al contenido, porque el Evangelio esta dirigido a toda la humanidad. Pero nosotros, ortodoxos rusos, representamos esta idea con nuestra habilidad, con nuestro talento ruso. Tratad de imaginar todo este arte sin esa universalmente humana idea del Evangelio, al cual expresa. Esto será imposible. O simplemente será una calumnia, una gran mentira.

El arte religioso ortodoxo, fervientemente dogmático, pero junto con ello también fervorosamente popular no puede ser arrancado de aquella idea, que lo engendró. Existe para mostrar en sí la enorme belleza del Evangelio — la enseñanza de Cristo.

Traducido por Alejandro Molokanow