
Santos Sergio y Baco
7 de Octubre
Se dice que estos mártires
eran oficiales del ejército romano en la frontera de
Siria. Sergio era el comandante de la escuela de
reclutas y Baco era su subalterno. Ambos gozaban del
favor del emperador Maximiano, hasta que un día éste
cayó en la cuenta de que, cuando iba al templo de
Júpiter a ofrecer sacrificios ambos oficiales se
quedaban en la puerta. Inmediatamente los mandó llamar
para que tomasen parte en la ceremonia. Como se negasen
a ello, ordenó que se les despojase de su de sus
insignias militares, que se los vistiese como mujeres y
se los llevase así por toda la ciudad. Después, los
desterró a Rosafa, en la Mesopotamia, donde el gobernado
los mandó azotar tan cruelmente, que Baco murió en
tormento. Su cuerpo fue arrojado a la calle, donde los
cuervos lo defendieron de la voracidad de los perros (lo
mismo se cuenta de otros santos). San Sergio tuvo que
caminar un largo trecho con cuchillas en los pies, hasta
el sitio en que fue decapitado. Los martirologios y
escritores antiguos dan testimonio del martirio de estos
dos santos, pero los detalles de su muerte no son
fidedignos. El año 431, Alejandro, metropolitano de
Hierápolis, mandó restaurar y embellecer la iglesia que
se levantaba sobre el sepulcro de San Sergio. En el
siglo VI, los muros de dicha iglesia estaban cubiertos
de plata. Alejandro gastó mucho dinero en la
reconstrucción de la iglesia, de suerte que se molestó
cuando, tres años después, Rosafa fue transformada en
diócesis e independizada de su jurisdicción. En recuerdo
del mártir, la ciudad tomó el nombre de Sergiópolis;
Justiniano la fortificó y honró particularmente la
memoria de los dos mártires. La iglesia de Rosafa era
una de las más famosas del oriente. Sergio y Baco, junto
con los dos Teodoros, Demetrio, Procopio y Jorge, eran
los protectores del ejército de Bizancio.
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Tono III -
Reunámonos y coronemos con bellos cantos a
los valientes mártires y hermanos en la fe.
Sergio el fortalecido con el poder de la
Santa Trinidad y Baco quien soportó las
torturas, cantando a Cristo el hacedor del
mundo y creador de todo. |