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Traslado del Icono
de la Santa Faz
16 de Agosto
Según la tradición, el primer Icono de Jesucristo apareció durante
su vida terrenal. Se refiere a esta imagen como la “Santa Faz,” o
bien, “El Icono no hecho por manos humanas”.
La tradición relata, que durante el tiempo del Salvador, Abgar
gobernante de Edessa sufría lepra. Aunque jamás había visto al
Salvador, Abgar creyó en Jesús como el Hijo de Dios, por haber
escuchado acerca de los grandes milagros hechos por Él. Le escribió
una carta pidiendo que fuera a sanarlo, la cual envió a Palestina
con su propio retratista y pintor Ananias, habiéndolo comisionado
hacer una pintura del Maestro Divino. No obstante, cuando Ananias
llegó a Jerusalén y vio al Señor, le era imposible acercarse a Él
debido a la gran multitud que lo rodeaba. Al verlo Jesucristo, le
llamó por su nombre y le entregó una carta para Abgar en que le
alabó por su gran fe y le prometió enviarle Su discípulo para
sanarlo de la lepra y guiarlo a la salvación. El Señor luego pidió
un lienzo y agua. Él lavó Su rostro, y lo seco con el lienzo, y Su
Semblante Divino se plasmo en él. Ananias llevó el lienzo y la carta
del Salvador de vuelta a Edessa. Con reverencia Abgar recibió lo que
Jesucristo le había mandado y la curación fue inmediata; sólo una
parte pequeña de rastros de la terrible aflicción permanecía en su
cara hasta la llegada del discípulo prometida por el Señor. Él era
el Discípulo de los Setenta San Tadeo (21 agosto), quién predicó el
Evangelio y bautizó al creyente Abgar y a todas las personas de
Edessa.
Esta es la tradición tras la imagen que hoy se venera como “la
Imagen hecha no por manos humanas,” la “Santa Faz.” El relato de su
origen es semejante al del origen del “Velo de Verónica” (vero
icono), quien habría limpiado el rostro de Jesús en camino al
Calvario.
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