GUÍA PARA EL MATRIMONIO EN LA IGLESIA ORTODOXA

Reverendo Padre Stanley Harakas

 

EL SIGNIFICADO DEL MATRIMONIO EN EL CRISTIANISMO ORTODOXO

Para el Cristianismo Ortodoxo, el matrimonio es un Sacramento, uno de los siete Sacramentos comúnmente designados en la Iglesia. Esto significa que, desde el punto de vista de la comunidad cristiana ortodoxa, es relacionado directa e inmediatamente con la experiencia de pertenecer al pueblo de Dios y con la vivencia mística de formar parte de la Iglesia. Es fundamental para la comprensión de las prácticas e ideas cristianas ortodoxas acerca del matrimonio, enfatizar que el matrimonio como Sacramento comienza con la presuposición de que las dos personas que entran a la unión matrimonial son miembros del Cuerpo de Cristo y comparten su vida litúrgica.

 

Hablando en términos generales, la identidad de los novios con la Iglesia se enfatiza y se vivencia en la Divina Liturgia. La asistencia a ella, y la frecuente recepción de la Santa comunión es la dimensión y señal más importante de la membresía del cristiano Ortodoxo a la Iglesia. Es de este hecho que entendemos el ímpetu básico de la comprensión ortodoxa del matrimonio. Aunque en la ac­tualidad, la ceremonia ortodoxa del matrimonio es un oficio bellísimo y bastante complejo que generalmente no se celebra junto con la Divina Liturgia, es muy significativo tomar en cuenta que, originalmen­te, los Cristianos Ortodoxos iniciaban su matrimonio asistiendo a la Divina Liturgia juntos, recibiendo la Santa Comunión, y luego siendo bendecidos por el Obispo con una simple oración en la cual pedía a Dios que uniera la pareja.

 

Naturalmente se supone que la pareja ha dado su libre consentimiento para unir sus vidas como marido y mujer en amor y fidelidad. Sin embargo, no es el libre consentimiento por sí solo el que hace que el matrimonio sea un Sacramento. Es presentarse ellos mismos como pareja al cuerpo reunido de la Iglesia, compartir como pareja en la Eucaristía y toda la experiencia de la Divina Liturgia, y recibir la bendición del Obispo o Sacerdote en la presencia de la Iglesia, lo que lo hace un Sacramento. Es precisamente el hecho de que este matrimonio, no como los matrimonios civiles, es incorporado a la vida misma de la Iglesia, y es santificado y bendecido por la gracia de Dios, lo que le otorga un significado especial. Las palabras claves en el Oficio del matrimonio en la Iglesia Ortodoxa son las que pronuncio el sacerdote en el momento en que une las manos de los novios; reza a Dios diciendo... "extiende ahora Tu mano desde lo alto de Tu Santa Morada y une a este Tu siervo N. (nombre del novio) con esta Tu sierva N. (nombre de la novia), ya que por Ti la mujer se une con el hombre..." En este instante del oficio, las manos de la novia, del novio y del sacerdote son unidas, significado que la pareja se vuelvo una en la presencia de la Iglesia y mediante la acción y gracia santificante de Dios. La relación primitiva del Sacramento del matrimonio con la Eucaristía aún se mantiene en la Iglesia Ortodoxa a través de la práctica, en la cual los novios comulgan jun­tos el domingo o festividad anterior a la celebración de su matrimonio.

 

Así, para la Ortodoxia, el matrimonio no es simplemente un acuerdo de un hombre y una mujer para compartir sus vidas; no es meramente una sanción legal. No es “realizado” por la pareja misma, con el clérigo y la congregación como testigos de su decisión. Su unión basada en su libre voluntad de unirse como marido y mujer, se vuelve sacramental porque son unidos como cristianos ortodoxos, miem­bros de la comunidad eucarística compartiendo juntos el Cuerpo y san­gre de Nuestro Señor Jesucristo, y recibiendo la Gracia de Dios para su unión mediante el ministerio de la Iglesia entera en la persona del Obispo o el Sacerdote, y en la presencia del pueblo de Dios congregado.

 

Esto explica porqué la Iglesia no acepta fácilmente el matri­monio de un cristiano ortodoxo con otro cristiano no ortodoxo, y por qué le es imposible unir “en Cristo” a un Cristiano Ortodoxo con al­guien que no sea Cristiano. Tal como en la participación del Sacramento de la Santa Comunión la Eucaristía es reservada sólo para los cristianos ortodoxos, del mismo modo, el Sacramento del matrimonio retiene su significado pleno cuando ambos, el marido y la mujer, son cristianos ortodoxos practicantes.

 

Es por una razón similar que la iglesia bendice y santifica la unión matrimonial de por vida. Así, como reservas mentales secre­tas desvirtuarían la unión que se logra entre el comulgante y el Señor, en el Sacramento de la Santa Comunión (aunque la presencia de Cristo en Su Cuerpo y sangre es verdadero y real), así de un modo similar, un compromiso que no es total y pleno de parte de los novios hace que su unión no sea completa. Tal como su lealtad hacia Dios ha de ser permanente y total, así también su unidad uno al otro, que es santificado e incorporado en la relación divina mediante el Sacramento, debe ser permanente y total.

En la Iglesia ortodoxa, los propósitos del matrimonio son muchos. De una prioridad bastante alta, es la procreación de hijos. Se entiende que los cónyuges son colaboradores de Dios no sólo en la perpetuación de la vida humana a través de la concepción de hijos y de su nacimiento y cuidado físico, sino también en el sentido más profundo de la alimentación espiritual de nuevos miembros del Reino de Dios. Es por esta razón que el uso de métodos anticonceptivos es un asunto que requiere de una seria consideración y del consejo del padre espiritual. En ningún caso aprobaría la Iglesia un método que deliberadamente lustrará, de forma permanente, este propósito del ma­trimonio. Pero sin embargo, existen otros fines del matrimonio aparte de este. Se enfatiza mucho el apoyo mutuo entre la pareja, así como la ayuda y realización mutua. En el oficio del matrimonio en la Iglesia Ortodoxa se intercambian las coronas matrimoniales tres veces; así también se acostumbra hacer (en variadas tradiciones locales) con las argollas. Este intercambio de las coronas y de las argollas enfatiza la mutualidad y la igualdad compartida de la pareja. Mas es siempre dentro del contexto de la presencia de Dios y pertenecer al pueblo de Dios, la Iglesia. El cuidado, preocupación, ayuda y apoyo mutuo están en la base de la relación de amor del marido y de la mujer. Es por esto que la Biblia encuentra apropiado comparar el amor conyugal con el amor de Cristo para con Su Iglesia. Su sacrificio, cuidado, apoyo y amor protector y salvador para con noso­tros es un ejemplo para todos, pero de forma única es modelo perfecto para el amor del marido y mujer. Ese amor necesita tiempo, esfuerzo y paciencia para desarrollarse. Se expresa de muchas diferentes maneras. Las relaciones sexuales dentro del matrimonio son no sola-mente un medio para la procreación sino también expresan la unión total de la pareja en todas las cosas de sus vidas. Es por esta razón que muchos teólogos ortodoxos son de la opinión que se debe permitir el uso de ciertos métodos de control de la natalidad siem­pre cuando se respetan también los otros propósitos del matrimonio. Todo lo que hagan los cónyuges cristianos ortodoxos en su vida común mantiene el carácter sacramental cuando se haga en unidad con Cristo y Su Iglesia.

 

 

NORMAS ACERCA DEL MATRIMONIO EN LA IGLESIA ORTODOXA

De lo anterior, se entiende porqué la Iglesia ortodoxa piensa en el matrimonio primero en referencia a sus miembros. La Iglesia Ortodoxa no exige que todos sus miembros sean casados. Es optativo en el sentido de que un Cristiano Ortodoxo puede elegir, como Cristiano, si desea llevar una vida célibe casta, o casarse. Las relaciones sexuales fuera del matrimonio no son apto piadas para la vida en cristo. Se espera que aquellos que no púa den o no desean llevar una vida célibe, se casen.

 

La gran mayoría de los cristianos ortodoxos así los lai­cos como los destinados al diaconado o al sacerdocio, eligen la vida matrimonial. Por las razones dadas aquí anteriormente, los cristianos ortodoxos que se casan deben hacerlo mediante el Sacramento Cristiano Ortodoxo del Matrimonio. Aunque puede que se requiera en algunos países, como es el caso del nuestro de que también sean casados según la ceremonia civil, no se consideran casados sacra-mentalmente hasta que lo hagan en la Iglesia. Los cristianos ortodoxos que no hayan sido casados en la Iglesia pero si por lo civil, o por el clero de otra Iglesia o fe, deben tener su unión santificada en Cristo mediante el Sacramento del Matrimonio en la Iglesia Ortodoxa. De otro modo no están cumpliendo con lo que sig­nifica ser miembro de la Iglesia, y no pueden participar del mis­terio de la Santa Comunión ni de los otros sacramentos de la Iglesia, Una posible excepción a esta regla seria el caso de una pareja que se convierta a la Fe ortodoxa después de haber realizado su matrimonio en otra parte. Algunos teólogos creen que su recepción mutua y unida de la Fe, su Bautismo o Crismación, y su recepción de los Sacramentos no requiere que se oficie el Sacramento del Matrimonio. Sin embargo, de hecho la práctica general es que en tales casos tam­bién se santifique el matrimonio mediante el sacramento Ortodoxo. Otra excepción posible sería en el caso de que uno de loe esposos se convierte a la Ortodoxia. En este caso, es preferible que se ce­lebre el sacramento Ortodoxo. Es un problema del derecho canónico, si es obligatorio o no, el case en que el esposo no-ortodoxo se niega a participar en el sacramento. Usualmente, se conversan estos te mas para resolverlos de forma mutuamente respetuosa antes de que la-conversión se haya oficializado.

 

El caso de los matrimonios mixtos es más frecuente. De lo que ya hemos dicho, es comprensible porqué la Iglesia Ortodoxa no — haya fomentado los matrimonios mixtos, y porqué encuentra totalmente imposible efectuar el Sacramento para un Cristiano Ortodoxo con al­guien que no sea cristiano. No es una cuestión de prejuicio o de .discriminación". Es un asunto de integridad. Si el Sacramento significa relacionar la unión de la pareja a cristo, e incorporar la pareja, como tal, en el Cuerpo de Cristo, entonces debe estar claro de qué forma la participación de un no-creyente en este Sacramento Cristiano sería destructiva para la integridad de la Iglesia y para el respeto propio del no-creyente. En estos casos la posi­bilidad de la confesión de Fe y Bautismo del que no es cristiano debe ser conversada y presentada como la única opción que permitiría la celebración del sacramento.

 

Hablando estrictamente entonces, los únicos ('matrimonios mixtos' que pueden ser efectuados en la Iglesia Ortodoxa son los entre un cristiano ortodoxo y un cristiano perteneciente a otra iglesia cristiana. Los ortodoxos reconocen otras iglesias como cristianas, si afirman la creencia en Dios como Trinidad y aceptan a Cristo como Dios Verdadero y Hombre Verdadero. Usualmente es suficiente substanciar que el no-ortodoxo haya sido bautizado en el nombre del padre, Hijo y Espíritu Santo. La Iglesia ortodoxa no fomenta los matrimonios mixtos. Sin embargo, tampoco se niega ce­lebrarlos. Mantiene esta posición en razón de su preocupación por el bienestar espiritual de la pareja y porque el cónyuge que no es ortodoxo, como cristiano, puede compartir por lo menos en parte las oraciones, afirmaciones y acciones del oficio sin comprometer su integridad personal ni la de la Iglesia. Esta flexibilidad en cuanto a la regla se conoce técnicamente en la Iglesia Ortodoxa como oikonomía (economía). Debe estar claro, sin embargo, que la participa­ción de un cristiano no-ortodoxo en el sacramento Ortodoxa del Santo Matrimonio no implica su conversión ni tampoco le otorga el pri­vilegio de recibir la Santa Comunión ni de participar activamente en los otros sacramentos de la Iglesia. En muchos casos, después de haber pensado y conversado largamente, y de haber recibido ins­trucción en la fe, la persona que no es ortodoxa puede optar por a­ceptar la Fe Ortodoxa, sea antes o después, del sacramento del matri­monio. En todo caso, un cristiano ortodoxo nunca debe presionar a otros para que sean ortodoxos. Se aceptan personas convertidas a la Fe Ortodoxa únicamente si lo desean libre y abiertamente.El matrimonio es para toda la vida, legón como lo entien­de la Iglesia Ortodoxa. Sin embargo, a veces el matrimonio de una pareja sufre serios problemas. La Iglesia, generalmente a través del sacerdote parroquial (párroco), está siempre dispuesta a ofre­cer ayuda a la pareja en problemas. La mejor forma de asegurarse contra tales eventualidades está en el mantenimiento de una fe firme y la cultivación de un espíritu cristiano de amor entre los cónyuges con una participación frecuente y profunda en la vida de la comunidad cristiana. Sin embargo, en el caso de que haya problemas matrimoniales, la pareja debe buscar consejo de su párroco o padre espiritual, quien también pueda recomendar otra ayuda profesional según sea necesario. En la mayoría de estos casos, estos servicios llegan a su fin deseado y se hacen los ajustes necesarios que ayudan a la pareja a resolver sus dificultades.

 

Sin embargo, cuando un matrimonio se quiebra, la Iglesia ofrece su ayuda. En el espíritu de oikonomía (economía), pero de forma canónica y prescrita, la Iglesia Ortodoxa pueda otorgar divorcios eclesiásticos. Usualmente, el divorcio ci­vil es otorgado primero. Se hace un esfuerzo, incluso en este mo­mento, pura determinar si una reconciliación es posible. Entonces el problema es tratado en un tribunal eclesiástico, y se llega a una decisión final. Si la decisión es de otorgar un divorcio ecle­siástico, uno o ambos cónyuges pueda recibir el permiso de la Igle­sia para entrar a un segundo matrimonio mediante el sacramento de la Iglesia. Se permiten segundo y tercer matrimonios a cristianos ortodoxos, pero no se considera que tengan el honor y la dignidad de un primer matrimonio. Es por esta razón que la forma del oficio es más tenue. La Iglesia se niega a bendecir con el Sacramento a más de un tercer matrimonio para un cristiano ortodoxo, bajo cual­quier circunstancias.