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El Jueves 1° de Junio, día de la Gran Fiesta de la Ascensión de nuestro Señor Jesucristo, se ha dormido en el Señor nuestro querido hermano en Cristo.
Carlos Yarad Salvador Quien fuera director del Consejo Parroquial por muchos años, esposo de la presidenta del Comité de Damas, Sra. Ana María Dagach, y suegro del R. Padre Francisco Salvador. Rogamos a Dios por el eterno descanso de su alma y por su familia, quienes siempre han estado participando plenamente de esta Santa Iglesia. Que su memoria sea eterna. Amén. Hoy el Cielo está de Fiesta Con estas simples palabras quiero expresar lo que debe estar pasando en el Reino Celestial en estos días, con la partida de mi querido Tío Carlos. Si uso la palabra fiesta, es por que ella simboliza la alegría, la misma que nos transmitía constantemente con sus rápidas y constantes bromas a todos quienes tuvimos la bendición de conocerlo. ¿Qué le habrá dicho a San Pedro al llegar? "Búscame bien en tu lista, por ahí debo estar, dame un lugar bien bonito, porque mi Yerno es Curita po." El siempre quería algo de yapa, un regalito, y como no, si se lo merecía todo, y lo obtuvo, murió como él quería, sin dolor y sufrimiento, y partió en el día de la Ascensión, como viendo que Cristo al subir al cielo, lo podía llevar con él, y así fue. Ahora Tío, estás de nuevo con tus seres queridos que ya partieron de este mundo, con Jalil, con la Abuelita Labibe, con Carlitos Miguel, y tus grandes amigos, todos ellos te habían preparado el mejor lugar, el que te merecías. Sabemos que tuviste una vida muy difícil en algunos momentos, pero por la justicia divina Dios te envió a tu esposa, La Tía Anita, quien te cuidó, sirvió y protegió de una manera única. Cuando me toca explicar como sacerdote, que por el matrimonio se puede llegar a la Santidad, lo digo muy en serio, y vi el amor que se tenían, y como juntos superaron las más arduas pruebas de la vida. Con tus hijos y nietos, entendiste que la alegría en la vida está en las cosas simples, en un buen asado con el infaltable jote, en la música árabe que fue una parte tan importante de tu vida, y de la cual fuiste un gran exponente, vi la pasión y melancolía que sentías al tocar el OUD, o el violín, si llegábamos hasta las lágrimas, al sentir las notas que nos recordaban que venimos de Tierra Santa, de nuestra Palestina amada. Estando ya enfermo, Dios te concedió ver a tu hija Carolina casarse, y ver nacer a tu nieta Leonor, poder compartir con la Claudia, el Lolo, la Caro y la Lorena más cosas y más tiempo que nunca, pudiste reconciliarte, perdonar, y amar profundamente. Creíste en Dios, y fuiste parte de esta parroquia, como Director del Consejo Parroquial, por muchos años, pero no solo tú, sino siempre acompañado de la tía Anita, y de toda tu familia, ahora que estás en el Reino Celestial, Tío Carlos, ruega por nosotros y descansa en Paz. Y que Tu Memoria sea Eterna.
Padre Francisco Salvador, Junio 2, 2006.
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