LA DIVINA LITURGIA

 

 Liturgia de los Catecúmenos

D- Bendice Señor.

 

Sacerdote- Bendito sea el reino del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. 

Coro- Amén.

LETANIA DE LA PAZ

            El Diácono desde el mismo sitio, con la mano derecha elevada y entre sus dedos pulgar, indice y medio sosteniendo el «Orarion» alterna la letanía. A falta de este lo hará el propio sacerdote.

LETANIA DE LA PAZ

Diácono:   En paz, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Por la paz que viene de lo alto y la  salvación  de  nuestras  almas, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Por la paz de todo el mundo, la estabilidad de las Santas Iglesias de Dios y la unión de todos, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Por este Santo Templo y por los que entran en él con fe, devoción y temor de Dios, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Por nuestro Padre y Metropolita (N) por  los  venerables  Presbíteros y Diáconos en Cristo, por todo el Clero y por el Pueblo, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Por las fieles autoridades que nos gobiernan y por todo el ejército cristiano, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Por esta ciudad (pueblo, aldea o monasterio), por todas las ciudades y por todos los fieles que habitan en ellas, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Por aires saludables, abundancia de frutos de la tierra y tiempos pacíficos, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Por los navegantes, viajeros, enfermos, afligidos, cautivos y por su salvación, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Para que nos libre de toda aflicción, ira, peligro y necesidad, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Ampáranos,  sálvanos,  tennos misericordia y protégenos, oh Dios, por tu gracia.

C- Señor, ten piedad.

D- Conmemorando a nuestra santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora, Madre de Dios y siempre Virgen María, y a todos los Santos, encomendémonos nosotros mismos y mutuamente los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.

C- A Tí, Señor.

S- Porque a Tí se debe toda gloria, honor y adoración, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.     

C- Amén.

         El Diácono se prosterna y se para al frente del Icono de la Virgen, el coro canta la TIPIKA (Bendice alma mía al Señor..), o la primera Antífona, el Sacerdote lee la primera oración, en voz baja.

1° oración

         Señor, Dios nuestro, cuyo poder es inefable e incomprensible, tu gloria, cuya misericordia es sin medida, e indecible tu amor a los  hombres: Tú, Señor, por tu misericordia mira a nosotros, y a este santo templo, y haz con nosotros y con los que ruegan con nosotros, rica tu misericordia y tu piedad.

 

(I)  ANTIFONA

C- Por las intercesiones de la Madre de Dios, oh Salvador, sálvanos.       (3 veces).

         Terminando la TIPIKA, o la primera Andifona, el Diácono vuelve a su lugar y dice la letania menor.

Diácono:   Una y otra vez en paz, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Ampáranos,  sálvanos,  tennos misericordia y protégenos, oh Dios, por tu gracia.

C- Señor, ten piedad.

D- Conmemorando a nuestra santísima, purísima, bendita y gloriosa Señora, Madre de Dios y siempre Virgen María, y a todos los Santos, encomendémonos nosotros mismos y mutuamente los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.

C- A Tí, Señor.

S- Porque a Tí pertenece la fuerza y tuyo es el rieno el poder y la gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.      

C- Amén.

 

2° oración

         Señor, Dios nuestro salva a tu pueblo y bendice tu heredad; conserva la plenitud de tu Iglesia. Santifica a los que aman el esplendor de tu casa; Tú, en retorno, glorifícalos con tu poder divino y no nos abandones a nosotros que confiamos en Ti.

 

 

(II)  ANTIFONA

C- Sálvanos, oh Hijo de Dios; Tú que resucitaste  de  entre  los  muertos,  te cantamos Aleluya. (3 veces).

 

En los días de semana, cuando se celebra la fiesta de algún santo: Sálvanos oh Hijo de Dios; Tú que eres admirable entre Tus Santos, Te cantamos Aleluya.

 

Gloria al  Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos, Amén.

C- Oh Hijo Unigénito y Verbo de Dios, que siendo inmortal te dignaste, por nuestra  salvación,  encarnarte de la Santa Madre de Dios y siempre Virgen María; te hiciste hombre sin mutación y fuiste  crucificado, oh Cristo Dios, pisoteando la muerte con la muerte. Tú que eres Uno de la Santa Trinidad, glorificado junto con el Padre y el Espíritu Santo, sálvanos.

 

3° oración

         Tú, que nos has concedido estas oraciónes comunes y unánimes, y que has prometido otorgar sus peticiones a dos o tres que se reuniesen en tu nombre; cumple Tú mismo ahora las súplicas de tus siervos en favor suyo, dándonos en el tiempo presente el conocimiento de tu verdad, y en el futuro la vida eterna.

 

PEQUEÑA ENTRADA

 (Con el Evangelio)

 

Señor, Omnipotente y Dios nuestro, que has constituído en los cielos falanges y ejécitos de ángeles y arcángeles para el servicio de tu gloria, haz que con nuestra entrada se efectúe la entrada de los santos ángeles, que con nosotros concelebren y glorifiquen tu bondad. Porque te es debida toda gloria, honor y adoración, Padre Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

El Clero, precedido por el Diácono o el Sacerdote que lleva el Libro de los Evangelios, sale en procesión por la puerta Norte donde esperan los acólitos; desde allí se dirigen al centro de la Iglesia mientras el coro todavía canta y se detienen frente a la Puerta Real.

D.      :(En voz baja) Bendice Señor la Santa Entrada..

Sac.  :Bendita sea la entrada de tus santos, perpetuamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos, Amén.

D- Sabiduría! Estemos de pie (Sofía, Orthi)

 Se canta el cántico de la entrada (Isodikon), que varía según las fiestas.

 Los Domingos se canta el siguiente:

Sac.- Venid, adoremos y prosternémonos ante Cristo.Sálvanos, oh Hijo de Dios, Tú que resucitaste de entre los muertos; te cantamos Aleluya.

En los días de semana:

Sálvanos, oh Hijo de Dios, Tú que eres admirable entre tus Santos; Te cantamos Aleluya.

El clero entra en el Santuario. El coro canta los himnos variables correspondientes al día; éstos son:

 

1º TROPARIO

(Himno correspondiente al día Domingo, o al santo del dia, o ambos )

 

2º TROPARIO

(Himno del Santo Patrón de la Iglesia o festividad, verlo en la página    y siguientes)

KONTAKION

(Himno que resume la fiesta)

 

 

Terminados estos himnos se prosigue:

D- Roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

S- Porque eres Santo, oh Dios nuestro, y a ti glorificamos Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

C- Amén.

 

TRISAGION

 

C- Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten  piedad de  nosotros  (3 veces).

C- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

C- Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.(*)

(*)En la Liturgia Pontifical el Obispo bendice con el candelabro de tres velas que simboliza a la Santísima Trinidad (Trikirion) y con el candelabro de dos velas que simboliza las dos naturalezas de Cristo, divina y humana (Dikirion), alternando con el Trisagion; cada vez dice:

Arzb.- Señor, Señor mira desde los cielos, visita, contempla y fortalece esta viña que plantó tu diestra.

C- Por muchos años Señor.

D- Dínamis.

C-  Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten  piedad de  nosotros

Terminado éste y antes de leerse la Epístola, se alterna con el coro: “Señor salva a los fieles”. “Escúchanos”. Una vez terminado esto se da lectura a la Epístola.

 

D- Fuertemente (Dínamis).

C- Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.

En la Semana de Pascua, en la de Pentecostés, Navidad, Epifanía y el Sábado de Lázaro, en vez del Trisagion se canta:

Vosotros que en Cristo os bautizasteis, de Cristo os revestisteis. Aleluya (3 veces).

 

Sacerdote:          Oh Dios Santo, que reposas entre los santos, que con el trisagion eres aclamado por los Serafines, glorificado por los Querubines y adorado por todas las potestades celestiales: Tú, que has sacado todas las cosas de la nada a la existencia, que has creado al hombre a imagen y semejanza tuya y lo has adornado de todos tus dones: Tú, que das sabiduria e inteligencia al que las pide, y que no desprecias al pecador, sino que lo propones el arrepentimiento para salvación: Tú, qie, aun ahora, nos has hecho dignos a nosotros, humildes e indignos siervos tuyos, de estar ante la gloria de tus santo altar, y de ofrecerte la adoración y glorificación que se te deben. Acepta, oh Señor, de nuestros labios pecadores, el trisagio, y visítanos con tu bondad: perdónanos todo defecto voluntario e involuntario: santifica nuestras almas y nuestros cuerpos, y concedenos que te sirvamos con reverencia todos los días de nuestra vida, por las oraciónes de la santa madre de Dios, y de todos sus santos, que durante siglos te han agradado. Porque eres Santo, oh Dios nuestro, y a ti glorificamos Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amen

 

 

EPISTOLA

 

D- Estemos atentos.

El lector de pie, en el centro de la Iglesia, proclama el Prokímenon (versículo tomado de un texto bíblico que se lee previamente).

 

D- Sabiduría.

Lec-  Lectura de la Epístola de (N).

D- Estemos atentos.

 

 

El Lector lee la Epístola;

Oración:    Haz que resplandezca en nuestros corazones, oh Señor, amante de la humanudad, la pura luz de tu divino conocimiento y abre los ojos de nuestra mente a la inteligencia de tus predicaciones evangélicas. Infúdenos el temor de tus santos mandamientos, para que venciendotodos los deseos carnales, entremos en una vida espiritual, pensando y obrando todo lo que sea de tu agrado. Pues tu eres nuestra iluminación de nuestras almas y de nuestros cuerpos, oh Cristo Dios, y a Tí te tributamos la gloria, junto con tu Padre Eterno y tu Santísimo bueno y Vivificador Espíritu, ahora y siempre y por los siglos de los siglos, Amén.

 

una vez concluída el Sacerdote dice:

S- La paz sea contigo, Lector.

C- Aleluya, Aleluya, Aleluya.

EVANGELIO

El Sacerdote, vuelto hacia el pueblo, dice en voz alta:

S- Sabiduría. Estemos de pie, escuchemos el Santo Evangelio. La paz  sea con vosotros.U

C- Y con tu espíritu.

D- Lectura del Santo Evangelio según San (Mateo, Marcos, Lucas o Juan). Estemos atentos.

C- Gloria a Tí, Señor, gloria a Tí.

Se lee el santo Evangelio. Una vez finalizado, el coro canta:

C- Gloria a Tí, Señor, gloria a Tí.

Si el Arzobispo está presente bendice, mientras tanto el coro canta:

 Por muchos años Señor.

 

 

 

 

Liturgia de los Fieles

 

 

 

S- A fin de que siempre amparados por tu poder, te glorifiquemos Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

C- Amén.

 

GRAN ENTRADA

 (Entrada con los Santos Dones)

Mientras tanto el coro canta la primera parte del Himno de los Querubines.

Este himno varía en Jueves Santo y Sábado Santo.

Tú, oh Señor, nos manifestaste este gran misterio de salvación y nos concediste a nosotros humildes e indignos siervos tuyos, ser ministros de tu santo altar.  Tú pues por el poder de tu Espíritu Santo, haznos dignos para este servicio, a fin de que podamos estar sin condenación ante tu santa gloria y ofrecerte el sacrificio de alabanza; porque eres Tú el que obra todo en todos; haz que esta ofrenda por nuestros pecados y las ignorancias de tu pueblo, Te sea aceptable y grata.

Diácono:  Una y otra vez roguemos al Señor.

 

 

C- Nosotros, que representamos místicamente a los Querubines y cantamos el himno tres veces Santo a la Trinidad Vivificadora, apartemos en este momento  toda solicitud temporal, para recibir al Rey de todos.

 

 

Sacerdote:          Nungúno, de los que están legdos por los deseos carnales y por los placeres, es digno de acercarseo de servirte, oh Rey de la gloria; Pues el servirte es cosa grande y terrible, aun para las mismas potestades celestiales. Sin embargo, por tu inefable  e inmenso amor a la humanidad, te has hecho hombre sin cambiarte ni mudarte; y te has hecho nuestro Pontífice; y nos has transmitido el ministerio de este litúrgico e incruento sacrificio, como Señor de todas las cosas. Pues Tú solo, Señor y Dios nuestro, tienes dominio sobre las cosas celestes y terrestres; Tú, que eres llevado en un trono de querubines ; Tú, que eres Señor de los Serafines y Rey d Israel; Tú, que eres el único santo y reposas entre los santos. A Tí, pues te ruego, único bueno y propicio; Mírame a mí, pecador e inútil siervo tuyo, y purifíca mi alma y corazón de la mala conciencia; y hazme capaz, con el poder de tu Santo Espíritu, de presentarme, revestido de la gracia del sacerdocio, ante tu Santo Altar, y de consagrar tu santo e inmaculado cuerpo y tu preciosa sangre. A Tí, pues, me acerco, inclinada mi cerviz, y te ruego no apartes tu rostro de mí, ni me excluyas del número de tus hijos, sino que me hagas digno , pecador e indigno siervo tuyo, de ofrecerte estos dones. Pues Tú eres el que ofrece y el ofrecido, el que recibe y el distribui´do, oh Cristo, Dios nuestro, y a Tí te tributamos la gloria, junto con tu Padre Eterno, y tu Santísimo bueno y Vivificador Espíritu, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

Sacerdote : Nosotros, que representamos místicamente a los Querubines y cantamos el himno tres veces Santo a la Trinidad Vivificadora, apartemos en este momento  toda solicitud temporal, para recibir al Rey de todos.

D.      :Escoltado invisiblemente por legiones de ángeles, Aleluya, Aleluya, Aleluya.

 (3 Veces)

 

 

Salmo 50

 

Apiádate de mí, oh Dios, según tu gran misericordia; según tu inmensa bondad, borra mi iniquidad. Lávame más y más de mi maldad y purifícame de mis pecados.  Pues reconozco mis culpas y mi pecado está siempre ante mí.

Contra tí, sólo contra tí, he pecado y delante de tí he hecho el mal, por lo tanto eres reconocido justo en tu sentencia y soberano en tu juicio. Considera que en maldad fui modelado y en pecado me concibió mi madre.  Porque, Tú que amas la verdad en lo interior me descubres los misterios profundos de tu sabiduría.

Rocíame con hisopo y seré puro; lávame y emblanqueceré más que la nieve. Hazme escuchar la alegría y el júbilo, y mis huesos abatidos se estremecerán de regocijo. Aparta tu rostro de mis pecados y borra todas mis iniquidades.

Crea en mí, oh Dios, un corazón puro y renueva dentro de mí un espíritu recto.  No me alejes de tu presencia y no quites de mí tu Espíritu Santo. Devuélveme el gozo de tu salvación y un espíritu libre me sustente. Enseñaré a los impíos tus caminos y los pecadores volverán a Tí. Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios de mi salvación y aclamará mi lengua tu justicia. Abre, Señor, mis labios y cantará mi boca tus alabanzas.

Pues no es sacrificio lo que te complace. Si te ofreciera un holocausto no lo quieres. El sacrificio para Dios es el espíritu arrepentido. Al corazón contrito y humillado, Tú, oh Dios, no lo desprecias. En tu bondad, Señor, trata benignamente a Sión y reconstruye las murallas de Jerusalén. Entonces aceptarás el sacrificio de justicia, las ofrendas y los holocaustos. Entonces se te ofrecerán víctimas en tu altar.

 

 

 

         El Clero precedido por el Diácono (o el Sacerdote) que llevan la patena y el cáliz, sale por la puerta Norte, donde esperan los acólitos que escoltan con velas, Cruz, etc y desde allí continúan en procesión solemne hacia la puerta Real, proclamando varias peticiones; las más usuales son:

D- A vosotros todos, Cristianos Ortodoxos, que el Señor Dios os recuerde en su reino perpetuamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

C- Amén.

S- A Nuestro Padre y Arzobispo (N) y a todo el clero, que el Señor Dios los recuerde en su reino perpetuamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.  (Esta petición se pronuncia al pasar frente a la cátedra episcopal.)

C- Amén.

S- A los siervos de Dios (N) por quienes se ofrece esta oblación por su salud, paz, visitación, salvación, perdón y remisión de sus pecados, que el Señor Dios los recuerde en su  reino  perpetuamente,  ahora y siempre por los siglos de los siglos.

C- Amén.

S- A los siempre memorables fundadores de este santo templo, a nuestros padres y hermanos y a los siervos de Dios difuntos (N) que duermen en la esperanza de la resurrección a la vida eterna, que el Señor Dios los recuerde en su reino perpetuamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

C- Amén.

El Clero entra al Santuario.

El Coro concluye el Himno de los Querubines.

C- Escoltado invisiblemente por legiones de ángeles, Aleluya, Aleluya, Aleluya.

 

Si el Obispo está presente bendice, mientras el coro canta:

Por muchos años Señor.

 

 

 

LETANIA DE LA OBLACION

 

 

D- Completemos nuestra oración al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Por los dones preciosos que han sido ofrecidos, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Que todo este día sea perfecto, santo, pacífico y sin pecado, pidamos al Señor.

C- Concédelo, Señor.

D- Un ángel  de  paz,  fiel guía y guardián de nuestras almas y nuestros cuerpos, pidamos al Señor.

C- Concédelo, Señor.

D- El perdón y la remisión de nuestros pecados y transgresiones, pidamos al Señor.

C- Concédelo, Señor.

D- Todo lo que es bueno y útil a nuestras almas y la paz del mundo, pidamos al Señor.

C- Concédelo, Señor.

D- Que el resto de nuestra vida sea en paz y contrición, pidamos al Señor.

C- Concédelo, Señor.

D- Un fin cristiano de nuestra vida, pacífico, exento de dolor y de vergüenza y una buena defensa ante el temible tribunal de Cristo, pidamos al Señor.

C- Concédelo, Señor.

D- Conmemorando a nuestra santísima,  purísima, bendita y gloriosa Señora, Madre de Dios y siempre Virgen María, y a todos los Santos, encomendémonos nosotros mismos y mutuamente los unos a los otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.

C- A Tí, Señor.

El Sacerdote ha orado en voz baja la oración de la oblación y concluye:

S- Por la compasión de tu Unigénito Hijo, con el cual eres bendito junto con tu santísimo, bueno y vivificador Espíritu, ahora y siempre y por los siglos de  los siglos.

C- Amén.

El Sacerdote se vuelve hacia el pueblo y bendice:

S- La paz sea con vosotros.

C- Y con tu espíritu.

D- Amémonos los unos a los otros, a fin de que unánimes confesemos:

C- Al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Trinidad Consustancial e Indivisible.

 

D- ¡Las puertas, las puertas! ¡Con sabiduría, estemos atentos!

 

El Celebrante levanta el velo que cubre los Santos Dones y lo agita sobre el Cáliz y la Patena. Mientras tanto, junto con el coro y fieles, reza en voz alta:

 

 

CREDO

(Símbolo de la Fe Niceo-Constantinopolitano)

 

 

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, y de todo lo visible e invisible.

Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos; Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, nacido, no creado, consustancial al Padre, por quien todo fue hecho.

Y quien por nosotros los hombres y para nuestra salvación, descendió del cielo, se encarnó del Espíritu Santo y María Virgen y se hizo hombre.

 Y crucificado también por nosotros, bajo Poncio Pilato; padeció y fue sepultado.

 Y resucitó al tercer día, según las Escrituras.

 Y subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre.

 Y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos, y su Reino no tendrá fin.

 Y en el Espíritu Santo, Señor, Vivificador, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado, que habló por los Profetas.

 Y la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica.

 Y confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados.

 Y espero la resurrección de los muertos.

 Y la vida del siglo venidero. Amén.

Sigue ahora la parte central de la Liturgia llamada Anáfora que se extiende hasta las conmemoraciones.

 

D- Estemos con rectitud, estemos con temor y atentos para ofrecer en paz la Santa Oblación.

C- La misericordia de paz. El sacrificio de la alabanza.

S- La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo sea con todos vosotros.U

C- Y con tu espíritu.

S- Elevemos nuestros corazones.

C- Los tenemos junto al Señor.

S- Demos gracias al Señor.

C- Digno y justo es adorar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Trinidad Consustancial e Indivisible.

El Sacerdote ha orado en voz baja y prosigue en voz alta.

S-  Entonando el himno triunfal, cantando, proclamando y diciendo:

C- Santo, Santo, Santo, es el Señor de Sabaoth. El cielo y la tierra están llenos de tu gloria. Hosanna en las alturas. Bendito es el que viene en el nombre del Señor. Hosanna en las alturas.

Entretanto, el Sacerdote ora en voz baja y luego entona en recuerdo de la Santa Cena:

S- (*)Tomad y comed, este es mi cuerpo, que por vosotros es partido para la remisión de los pecados.

C- Amén.

S-(*)Bebed de él todos, esta es mi Sangre del Nuevo Testamento, que por  vosotros  y  por  muchos es derramada para la remisión de los pecados.

C- Amén.

 

(*) El Sacerdote comienza con estas palabras en la Eucaristía de San Basilio: « El lo dio a sus Santos Discípulos y Apóstoles diciendo «

 

INVOCACION DEL ESPIRITU SANTO

(EPIKLESIS)

El Sacerdote prosigue orando en voz baja. El Diácono cruzando los brazos eleva con una mano la Patena y con la otra el Cáliz, mientras el Sacerdote entona:

S- Lo tuyo de lo que es tuyo, te ofrecemos por todos y por todo.

C- Te alabamos, Te bendecimos, Te damos gracias Señor y a Tí suplicamos, oh Dios nuestro.

Mientras canta el coro, el Sacerdote frente al altar reza en voz baja e invoca al Espíritu Santo. Todos los fieles se recogen en sí con profunda devoción, pues éste es el momento más místico y sublime de la Divina Liturgia: Los Santos Dones se trasmutan en el Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo.

 

CONMEMORACIONES

El Sacerdote inciensa los dones trasmutados mientras exclama:

S- Principalmente por nuestra santísima,  purísima, bendita y gloriosa Señora, Madre de Dios y siempre Virgen María.

 

El coro canta la solemne Conmemoración de la Santísima Madre de Dios.

C- Verdaderamente es digno bendecirte, oh progenitora de Dios, siempre bienaventurada y purísima Madre de nuestro Dios. Tú eres más venerable que los Querubines e incomparablemente más gloriosa que los Serafines a tí que sin mancha diste a luz al Verbo de Dios y que verdaderamente eres la Madre de Dios, a tí engrandecemos.

Mientras el coro ensalza a la Santísima Virgen María, el Sacerdote prosigue en voz baja recordando a los Santos, a la Iglesia, fieles vivos y difuntos; luego continua en voz alta:

S- Primeramente acuérdate, Señor, de nuestro Padre y Arzobispo (u Obispo) (N) y presérvale para tus Santas Iglesias por muchos años, en paz, salvo, digno y sano, y que fielmente dispense la palabra de tu verdad.

D- Y de los que son recordados por cada uno de los presentes y de todos y de todo.

C- Y de todos y de todo.

S- Concédenos que a una voz y un corazón, glorifiquemos y alabemos tu venerable y magnífico nombre Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

C- Amén.

S- Que la misericordia de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo sea con todos vosotros.U

C- Y con tu espíritu.

 

LETANIA

 

D- Habiendo conmemorado a todos los santos, una y otra vez, en paz, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Por los preciosos dones ofrecidos y santificados, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

D- Para que nuestro Dios amante de la humanidad, que los ha recibido en su  santo,  celestial  y  místico  altar, como aroma de suavidad espiritual, nos envíe en retorno su gracia y el don del Espíritu Santo, roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

S- Habiendo pedido la unión de la fe y la comunión del Espíritu Santo, encomendémonos nosotros mismos y mutuamente los unos a los otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.

C- A Tí, Señor.

Durante estas peticiones el celebrante ha orado en voz baja y luego proclama:

S- Y haznos dignos, Soberano Señor, de que con confianza y sin reprensión nos atrevamos a invocarte a Tí, Padre, Dios Celestial, y a decir:

 

PADRE NUESTRO

 

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.  El  pan sustancial nuestro dánoslo hoy, y perdona nuestras  deudas  como  nosotros  perdonamos  a nuestros deudores, y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.

S- Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

C- Amén.

El Sacerdote se vuelve hacia el pueblo y bendice:

S- La paz sea con vosotros.

C- Y con tu espíritu.

D- Inclinad vuestras cabezas delante del Señor.

C- A Tí, Señor.

El celebrante ha rezado en voz baja una oración que concluye:

S- Por la gracia, la compasión y el amor a la humanidad de tu Hijo Unigénito con quien eres bendito, junto con tu santísimo, bueno y vivificador Espíritu, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

C- Amén.

D- Estemos atentos (Prósjomen).

S- Lo Santo a los santos.

C- Un solo Santo, un solo Señor, Jesucristo, en la gloria de Dios Padre. Amén.

COMUNION

(Kinonikon)(*)

El coro entona el versículo de la Comunión o del Santo del Día, cuya memoria  se celebra. Los Domingos usualmente se canta el siguiente:

C- Alabad al Señor, desde los cielos, alabadle en las alturas. Aleluya, (Salmo148).

El Sacerdote fracciona el Sagrado Pan; deposita primero una parte en el santo Cáliz, luego vierte en él un poco de agua hirviendo -como señal de la fe que une a la Iglesia-, y rezadas las oraciones correspondientes  comulga con ambos dones santificados.

 

El Diácono toma con devoción el Santo Cáliz de manos  del Sacerdote y lo eleva invitando en alta voz:

D- Con temor de Dios, fe y amor, aproximáos.

Los fieles que deseen comulgar, se acercan uno a uno hacia el sacerdote.

Durante la Comunión de los fieles, el coro canta:

C- Acéptame hoy como partícipe de tu Mística Cena, oh Hijo de Dios, porque no revelaré tu misterio a tus enemigos, ni te daré un beso traidor como Judas sino que como el buen ladrón, Te confieso y Te digo: “Acuérdate de mí, Señor, en tu Reino.”

Terminada la Comunión de los Fieles, el Sacerdote bendice diciendo:

S- Salva, oh Dios, a tu pueblo y bendice a tu heredad.

C- Hemos visto la luz verdadera, hemos recibido el Espíritu Celestial; hemos hallado la verdadera Fe; adoremos la Trinidad Indivisible, pues ésta nos ha salvado.

Este himno se reemplaza en Pascua y grandes fiestas por el Himno  correspondiente.

(*) Ver en la página       la oración antes de la comunión.

El sacerdote inciensa y luego toma el Santo Cáliz, diciendo en voz baja: “Bendito sea nuestro Dios” y vuelto hacia los fieles exclama:

S- (Bendito sea nuestro Dios) Perpetuamente, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

C- Amén.

 

 

ACCION DE GRACIAS

 

D- Habiendo recibido los divinos, santos, puros, inmortales, celestiales, vivificantes y temibles misterios de Cristo, demos dignas gracias al Señor.

 Ampáranos, sálvanos, tennos misericordia y protégenos, oh Dios, por tu gracia.

C- Señor, ten piedad.

D- Habiendo pedido que todo este día sea perfecto, santo, pacífico y sin pecado, encomendémonos nosotros mismos y mutuamente los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.

C- A Tí, Señor.

S- Porque Tú eres nuestra santificación, y a Tí glorificamos Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

C- Amén.

 

 

DESPEDIDA Y BENDICION FINAL

 

El Sacerdote fuera del Santuario, dice:

S- Salgamos en paz.

D- Roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

El Sacerdote reza en voz alta la oración:

S-      Oh Señor, que bendices a los que Te bendicen y santificas a los que confían en Tí, salva a tu pueblo y bendice tu heredad; conserva la plenitud de tu Iglesia. Santifica a los que aman el esplendor de tu casa; Tú, en retorno, glorifícalos con tu poder divino y no nos abandones a nosotros que confiamos en Ti. Concede la paz a tu mundo, a tus Iglesias, a los sacerdotes, a nuestros gobernantes, al ejército y a todo tu pueblo; porque toda dádiva y todo don perfecto vienen de lo alto y descienden de Tí, oh Padre de luces y a Tí glorificamos, damos gracias y adoramos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

 

C- Amén. Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y por los siglos. (3 veces).

 

D- Roguemos al Señor.

C- Señor, ten piedad.

El Sacerdote se vuelve hacia el pueblo y bendice:

S- La bendición del Señor y su misericordia descienda sobre vosotros U por su gracia y su amor a la humanidad, perpetuamente ahora y siempre y  por los siglos de los siglos.

C- Amén.

 

(*)En caso de haber responso por los Difuntos pasar a la página

S- Gloria a Tí Oh Cristo, Dios nuestro y esperanza nuestra, gloria a Tí.

C- Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por  los siglos de los siglos. Amén.

Señor, ten piedad. (3 veces).

En el nombre del Señor, bendice Padre.

 

El Sacerdote dice la Bendición de despedida.

 

 

APOLISIS

S- Cristo nuestro verdadero Dios, (que resucitó de entre los muertos), por la intercesión de su Purísima y Santísima Madre, por el poder de la preciosa  y vivificadora Cruz, por las súplicas de los poderes celestiales  incorpóreos, por las oraciones del honorable, glorioso profeta y  precursor Juan Bautista, de los santos honorables y alabadísimos  Apóstoles; de los santos ilustres y gloriosamente victoriosos mártires, de nuestros justos y teóforos padres; de nuestro venerable padre entre los santos, Juan Crisóstomo, Arzobispo de Constantinopla, de los santos  y justos antepasados de Cristo Dios, Joaquín y Ana; de San.....  Patrono de este Templo; de San .... cuya memoria celebramos hoy; y de todos los Santos, tenga misericordia y nos salve, porque es bueno, misericordioso y amante de la humanidad.

S- Por las oraciones de nuestros santos Padres, oh Señor Jesucristo, Dios nuestro, ten piedad de nosotros y sálvanos.

C- Amén.

El Sacerdote da a besar la Santa Cruz a los fieles y distribuye el Pan  Bendito (Antídoron).