Levántate de tu lecho, sin pereza y antes de empezar cualquier obra, colócate mentalmente en presencia del Creador y ora así:

 

            En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

 

Luego permanece en silencio hasta que se tranquilicen todos tus sentimientos e inclínate tres veces, diciendo:

 

            Gloria a Ti, Nuestro Dios, gloria a Ti.

 

            Oh, Rey Celestial, Parclito, Espíritu de Verdad, que estás en todas partes, y llenas todas las cosas. Tesoro de todo lo bueno, y dispensador de la vida; ven y mora en nosotros, purifícanos de toda mancha y salva nuestras almas, oh Bondadoso.

 

            Santo Dios, Santo Poderoso, Santo Inmortal ten piedad de nosotros.(3 veces)      Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

            Oh Santa Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh Señor, perdona nuestros pecados. Oh Soberano, absuelve nuestras transgresiones. Oh Santisimo, mira y sana nuestras debilidades,  por tu nombre; Señor, ten piedad, Señor ten piedad, Señor ten piedad. Gloria al Padre ,al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

            Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan sustancial nuestro dánoslo hoy, y perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.

 

            Porque tuyo es el reino el poder y la gloria Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.