Pornografía  

Una Visión sobre la Pornografía

Artículo de Stanley S. Harakas

Traducido por Javier Rodriguez

 

            La Iglesia Ortodoxa a lo largo de su historia ha sostenido firmemente su enseñanza de que el sexo es una capacidad dada por Dios y que es propiamente ejercida en el matrimonio. Las relaciones sexuales, en el contexto del matrimonio, contribuyen a expresar el vínculo de amor de los cónyuges, conocer las necesidades corporales de la pareja y servir a la creación y nutrición de la raza humana. Como resultado, para la Iglesia, el sexo es una parte bendita y santa de la vida de la mayoría de las personas cuando es practicado en el escenario apropiado para éste: el matrimonio.

            Para los Cristianos Ortodoxos el sacramento del Santo Matrimonio claramente ubica la relación del marido, la esposa y la familia en el reino de Dios, bendiciendo y santificando todas las relaciones dentro del vínculo matrimonial, incluyendo las relaciones sexuales, protegiendo de ésta forma éste aspecto de la vida del mal uso, abuso y distorsión corrupta. “Deja que su cama sea pura” reza la Iglesia en el servicio matrimonial. La Iglesia conoce y honra, también, el estado de la virginidad consagrada en el cual el aspecto sexual de la vida está totalmente contenido como signo de la devoción y dedicación a Dios. Ambas la vida célibe, y la vida matrimonial, ya sea del clero o de los laicos, son honradas y respetadas por la Iglesia.

 

Una Triste “Nueva Lógica”

 

            El sexo, sin embargo, en la condición carente de redención en que se halla la humanidad, puede volverse de sus propósitos propios y fácilmente encontrar expresiones impropias. Una de ellas es la pornografía. La sociedad secular encuentra difícil definir pornografía y controlarla. Esto es porque se ha desviado del entendimiento propio de l sexo en la vida. Motivada por el hedonismo, el individualismo exagerado, y una completa mal interpretación de la libertad, se ha vuelto objeto de lo que el arzobispo Iakovos ha llamado el “pensamiento y palabra extravagante y el razonamiento falso que se ha convertido en la ‘lógica de nuestros tiempos’.”(Keynote address, 22nd Clergy Laity Copngress, 1974).

            Ésta “nueva lógica” ha llevado a muchos cambios en las actitudes públicas de nuestra sociedad con respecto al sexo, y en particular a la pornografía. La posición de la Iglesia sin embargo ha permanecido clara, directa e inequívoca de los tiempos iniciales al presente de ésta materia.

 

 

La Sabiduría de la Vieja Lógica

 

            La Iglesia Temprana respondió con los equivalentes de ése tiempo del índice de “R” y “X” de filmes y literatura. Clemente de Alejandría (s.III) y San Gregorio de Nisa (s. IV) condenaron las imágenes retratando escenas pornográficas. San Juan Crisóstomo (s.IV) condenó fuertemente el teatro de su tiempo que representaba eventos obscenos en el escenario. El Concilio de Trullo (692)en su centésimo Canon condenó imágenes que incitan a las personas a la estimulación de placeres base. La Iglesia tiene una larga historia de aconsejar contra imágenes inmorales, literatura y presentaciones teatrales y ha urgido abstención del uso de éste material sexualmente estimulante no solo porque estimula las pasiones de forma inapropiada, pero también porque distorsiona el verdadero lugar del sexo en la vida humana.

 

 

¿Es la Pornografía un Derecho?

 

            Mucha de la discusión pública hoy en día en el tema de la pornografía está proyectada en la estructura de los derechos constitucionales de cara con el derecho de la sociedad de protegerse a sí misma de la inmoralidad pública, En 1970 la Comisión Presidencial sobre Obscenidad y Pornografía la cual urgió la revocación de toda legislación sobre la pornografía en referencia a los adultos que consentían, fue generalmente rechazada por el público y nunca fue implementada.

            Aunque la Cristiandad Ortodoxa apoya el valor de la libertad y derechos individuales, también reconoce que hay límites para éstos derechos. La Ortodoxia, en particular, es sensible a la necesidad de mantener un clima en la sociedad como un todo que abrigue aquellos valores que fomentan la familia, el hogar, y el matrimonio. Como una Iglesia, estamos preocupados por le aumento de la exposición y distribución de material que degrada, trivializa y rebaja el sexo sacando de él su santidad divina y removiéndolo del contexto y estructura divinos: el matrimonio y la familia.

            Estamos rápidamente convirtiéndonos en una “Sociedad Pornográfica” en la cual el individuo está inmerso en una atmósfera que corrompe y distorsiona Como Iglesia, estamos alarmados ante ésta tendencia la cual vemos como amenazadora al bienestar emocional y espiritual de nuestros niños. Más allá, el sentido genuino del sexo con relación a todo el patrón del amor en el matrimonio está socavado. Es claro que éste énfasis en indulgencia hedonista va a debilitar la estructura de nuestra nación y sociedad, amenazando su orden y supervivencia.

 

 

Una Postura Pública

 

            Los Cristianos Ortodoxos deben tener conciencia plena de que la pornografía no es de ningún modo compatible con nuestra creencia de que cada uno de nosotros está llamado a crecer en la imagen y semejanza de Dios hacia la theosis. Como ciudadanos debemos oponernos a la expansión de la pornografía en filmes, el la televisión, en libros, periódicos y en otros medios impresos. Ya que éste es un fenómenos tan extendido, los Cristianos Ortodoxos querrán trabajar juntos con otras personas preocupadas en esfuerzos ecuménicos para limitar el mal social. Donde ya exista ésta cooperación en la Iglesia Ortodoxa a través de sus pastores y laicos querrán “expandir su participación en varios movimientos y comisiones para eliminar la pornografía”. (Clergy-Laity Congress, 1970). Esto significa que como Iglesia respaldamos las leyes civiles que reducen la exposición de la sociedad en general a materiales pornográficos. Entendemos el problema de el conflicto entre las demandas de la moral pública y los derechos de los adultos en nuestra sociedad pluralista. Creemos, sin embargo, que las leyes de nuestra nación deben tener una tendencia hacia el apoyo de la estabilidad de la familia y las actividades saludables hacia el sexo en nuestra sociedad.

 

 

Una Actitud Saludable

 

            Finalmente, como Iglesia, debemos desarrollar en nuestros niños una saludable actitud Cristiana al lugar del sexo en sus vidas como futuros maridos, esposas y padres. No es solo la forma apropiada para ellos para vivir sus propias vidas Cristianas, pero también  contribuirá a un saludable ambiente para el futuro de la Iglesia y la sociedad en general. Como nota San Juan Crisóstomo, hablando sobre la correcta educación de los hijos, “la raíz siendo hecha buena, ramas dará en adelante, y aún ponerse mejor, y por todo esto recibirás una recompensa”. Vidas felices, en las cuales el sexo es visto como una bendición divina uniendo al marido y a la mujer en completas unión, así como una ordenada, recta y feliz sociedad será la recompensa.

 

“Contemporary Moral Issues Facing the Orthodox Christian” Stanley S. Harakas, Light & Life Publishing Co. Pags. 72-75